Cansado. Esa es la palabra. Pero no rendido.
Cansado de los corta y pega en un 99,90% de los contenidos de algunos blogs. Se supone que un blog debería mostrar las ideas y opiniones del bloguero, pero no en solamente un 0,10%. Me gustan y admiro aquellos que le dan la vuelta a estas cifras. Los que se desnudan y nos muestran sus inquietudes.
Yo mismo acudo a la solución de rebloguear contenidos, pero soy muy cuidadoso en escoger las fuentes. Jamás utilizo una sola que no haya explicitado que permite la reproducción y no solo eso, sino que la desea. Y lo hago esperando que el contenido motive conversación ¿Lo consigo? —Claramente no. Seguiré intentándolo. Me puede el amor que siento hacia el pensamiento lógico, el método científico, al tiempo que aborrezco la verborrea especulativa.
Se supone que (o ese es el discurso, quizás algo pretencioso) los blogs, son ese reducto de un modo de resistencia ante la enorme cantidad de porquería, falsedades y manipulaciones que resultan ser las redes sociales. ¿Lo son? ¿Son ese reducto? —En mi parecer, claramente tampoco.
Sigo pensando que no sabemos leer (y me incluyo). Y no me refiero a una incapacidad intelectual, sino a la otra incapacidad que no nos permite leer despacio, releer si conviene y reflexionar sobre el contenido y conectar con la intención del autor. No para darle necesariamente la razón, sino para saber con precisión suficiente aquello que quería decirnos.
Cada vez tengo menos tiempo y más dificultades para seguir con esto, lo cual me lleva necesariamente a ser más selectivo. Me consuela el hecho de que esto es un problema menor, pues esta actividad, en mi caso, responde a un egoísmo: Ocuparme de mí mismo, de mi tiempo de entretenimiento y ejercicio mental. Sí; debo reconocer que es un quehacer egoísta. Mantengo dos blogs; uno en cada plataforma. Me esfuerzo en tenerlos vivos. Mal le pese a quien lo sufra.
Que tengáis un excelente día.




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