Día: 20 de octubre de 2026

  • Una porción de arcoíris, no de pizza

    Una porción de arcoíris, no de pizza

    Este es un arcoíris que imagino debe ser muy poco frecuente. Para empezar, el arcoíris no está completo, ya que solo aparece en algo parecido a un abanico iluminado por el sol, lo cual yo no sé tú, pero yo no he visto en la vida. Aún más inusual, es la falsa ubicación del Sol . El Sol parece estar al frente, justo debajo de esas colinas, pero eso no puede ser. Así no funcionan los arcoíris . Los arcoíris implican un reflejo hacia atrás de la lluvia que cae; o dicho de otro modo un reflejo hacia el observador, por lo que el Sol necesariamente debe estar detrás de ti . Este es un fenómeno muy raro e inusual que nos explican se llama rayos anticrepusculares y que en ocasiones genera un arco iris (porción) en su parte mas elevada. La foto fue tomada con un teléfono la semana pasada al atardecer en Presenzano ,Italia . El arcoíris aparente, nos cuenta Aurelia que lo observó mientras tendía la ropa .

    Fecha20 de octubre de 2026
    Créditos y derechos de autorAurelia Degli Esposti
    Autores y editores:Robert Nemiroff, Jerry Bonnell, Cecilia Chirenti, Keighley Rockcliffe
    Un servicio de:ASD en la NASA / GSFC ,
    Activación Científica de la NASA y Universidad Tecnológica de Michigan.
  • Agotamientos

    Agotamientos

    Cansado. Esa es la palabra. Pero no rendido.
    Cansado de los corta y pega en un 99,90% de los contenidos de algunos blogs. Se supone que un blog debería mostrar las ideas y opiniones del bloguero, pero no en solamente un 0,10%. Me gustan y admiro aquellos que le dan la vuelta a estas cifras. Los que se desnudan y nos muestran sus inquietudes.
    Yo mismo acudo a la solución de rebloguear contenidos, pero soy muy cuidadoso en escoger las fuentes. Jamás utilizo una sola que no haya explicitado que permite la reproducción y no solo eso, sino que la desea. Y lo hago esperando que el contenido motive conversación ¿Lo consigo? —Claramente no. Seguiré intentándolo. Me puede el amor que siento hacia el pensamiento lógico, el método científico, al tiempo que aborrezco la verborrea especulativa.
    Se supone que (o ese es el discurso, quizás algo pretencioso) los blogs, son ese reducto de un modo de resistencia ante la enorme cantidad de porquería, falsedades y manipulaciones que resultan ser las redes sociales. ¿Lo son? ¿Son ese reducto? —En mi parecer, claramente tampoco.

    Sigo pensando que no sabemos leer (y me incluyo). Y no me refiero a una incapacidad intelectual, sino a  la otra incapacidad que no nos permite leer despacio, releer si conviene y reflexionar sobre el contenido y conectar con la intención del autor. No para darle necesariamente la razón, sino para saber con precisión suficiente aquello que quería decirnos.
    Cada vez tengo menos tiempo y más dificultades para seguir con esto, lo cual me lleva necesariamente a ser más selectivo. Me consuela el hecho de que esto es un problema menor, pues esta actividad, en mi caso, responde a un egoísmo: Ocuparme de mí mismo, de mi tiempo de entretenimiento y ejercicio mental. Sí; debo reconocer que es un quehacer egoísta. Mantengo dos blogs; uno en cada plataforma. Me esfuerzo en tenerlos vivos. Mal le pese a quien lo sufra.
    Que tengáis un excelente día.

  • ¿Y si nos comiéramos los envases?

    ¿Y si nos comiéramos los envases?

    Los envases comestibles son una de las propuestas más innovadoras para reducir el impacto ambiental asociado al packaging alimentario. Su idea es sencilla: crear envoltorios o recubrimientos fabricados con ingredientes aptos para el consumo que puedan ingerirse junto con el alimento o desaparecer sin generar un residuo convencional.

    Aunque todavía no sustituyen a la mayoría de envases actuales, estas soluciones están despertando interés porque plantean una nueva forma de entender la relación entre alimentos y embalajes. En lugar de fabricar un recipiente que después debemos reciclar o desechar, se busca crear materiales que formen parte de la propia experiencia de consumo.

    Esta tendencia se relaciona con el desarrollo de nuevos materiales y con estrategias de ecodiseño, cuyo objetivo es reducir el impacto ambiental desde la fase de diseño del producto.

    ¿Qué son los envases comestibles?

    Podemos definir los envases comestibles como materiales diseñados para envolver, proteger o conservar alimentos y que, además, pueden consumirse de forma segura.

    A diferencia de un envase tradicional de plástico, cartón o vidrio, este tipo de packaging está compuesto por ingredientes alimentarios como proteínas, fibras vegetales, almidones o algas.

    Su función principal sigue siendo proteger el producto frente a factores externos como la humedad, el oxígeno o la contaminación, pero añaden una característica diferencial: al terminar su uso, no generan necesariamente un residuo de envase.

    Esto no significa que todos los envases comestibles sean una solución definitiva. Su aplicación depende del alimento, la conservación necesaria, el coste de producción y la aceptación por parte de los consumidores.

    ¿Qué ventajas pueden tener los envases comestibles?

    Los envases comestibles pueden aportar diferentes beneficios frente a algunos sistemas de packaging convencionales:

    • Reducción de residuos. Al poder consumirse junto al alimento, disminuyen la cantidad de materiales que deben gestionarse después.
    • Uso de materias primas renovables. Muchos se fabrican a partir de ingredientes de origen vegetal o marino.
    • Nuevas alternativas al plástico convencional. Forman parte de la investigación sobre materiales innovadores, como los llamados plásticos del futuro.
    • Mayor integración entre alimento y envase. Algunos pueden incorporar aromas, nutrientes o propiedades protectoras.

    Sin embargo, también presentan retos importantes. Deben garantizar la seguridad alimentaria, mantener correctamente el producto y ser capaces de producirse a gran escala sin generar nuevos impactos ambientales.

    Diferencias entre envases comestibles, biodegradables y compostables

    Aunque a menudo se relacionan, los conceptos de comestible, biodegradable y compostable no significan lo mismo.

    Un envase comestible está pensado para que una persona pueda ingerirlo porque sus componentes son aptos para el consumo.

    Un material biodegradable puede descomponerse mediante la acción de microorganismos, pero eso no significa que sea apto para comer ni que desaparezca rápidamente en cualquier entorno.

    Por otro lado, un material compostable está diseñado para transformarse en compost bajo unas condiciones concretas, normalmente en instalaciones industriales o sistemas específicos.

    Por tanto, un envase puede ser biodegradable y no ser comestible, o puede ser compostable sin que tenga sentido consumirlo.

    La elección del envase adecuado depende de muchos factores, como el tipo de alimento, la duración prevista y su gestión al final de su vida útil. Por eso es importante conocer la clasificación de envases y entender qué función cumple cada material.

    ¿De qué se pueden fabricar los envases comestibles?

    Los investigadores trabajan con diferentes ingredientes naturales para crear materiales capaces de proteger alimentos. Entre los más utilizados encontramos proteínas, polisacáridos y compuestos vegetales.

    Algas y polisacáridos marinos

    Los envases comestibles a base de algas son una de las líneas de investigación más conocidas. Las algas contienen compuestos como alginatos, agar o carragenanos, utilizados por sus propiedades gelificantes y formadoras de películas.

    Estos materiales pueden crear capas finas alrededor de alimentos o bebidas y presentan la ventaja de proceder de recursos marinos renovables.

    Algunas empresas y proyectos han desarrollado cápsulas o envoltorios basados en algas para productos como bebidas, salsas o pequeños alimentos individuales.

    Almidones y otros materiales de origen vegetal

    Los almidones procedentes de maíz, patata, arroz o tapioca también se utilizan para desarrollar películas comestibles.

    Su interés se debe a que son materiales abundantes, económicos y capaces de formar estructuras que pueden proteger determinados alimentos.

    También se investigan fibras vegetales, celulosa y subproductos agrícolas como posibles materias primas para crear nuevos envases.

    Proteínas y otros ingredientes alimentarios

    Las proteínas procedentes de leche, huevos, legumbres o cereales pueden utilizarse para fabricar películas con buenas propiedades barrera frente al oxígeno. También se estudian materiales elaborados con quitosano, gelatina u otros compuestos naturales.

    El objetivo es encontrar combinaciones que ofrezcan resistencia suficiente sin perder la característica principal: que puedan consumirse o integrarse de forma segura en la alimentación.

    ¿Cómo funcionan los envases que podemos comer?

    El funcionamiento de estos envases se basa en crear una capa protectora alrededor del alimento. Esa película actúa como una barrera que ayuda a conservar sus propiedades y retrasar su deterioro.

    Dependiendo del material utilizado, puede proteger frente a:

    • Pérdida de humedad.
    • Entrada de oxígeno.
    • Contaminación externa.
    • Alteraciones de textura o sabor.

    En algunos casos, el envase puede desaparecer directamente durante el consumo. En otros, puede retirarse y gestionarse mediante sistemas de compostaje o biodegradación.

    Por eso, aunque sean una alternativa interesante, todavía deben superar desafíos relacionados con la resistencia, la conservación, la producción industrial y los hábitos del consumidor.

    Ejemplos de envases comestibles que ya se están investigando o utilizando

    Existen diferentes proyectos y aplicaciones que muestran el potencial de estos materiales. Uno de los ejemplos más conocidos son las cápsulas elaboradas con algas para contener agua u otras bebidas. Estas pequeñas envolturas sustituyen botellas individuales en determinados contextos y buscan reducir el consumo de envases desechables.

    También existen recubrimientos comestibles aplicados directamente sobre frutas, verduras o productos frescos para ayudar a conservarlos durante más tiempo.

    Otros proyectos investigan envoltorios para productos como snacks, cápsulas de café o ingredientes individuales utilizando proteínas vegetales, geles naturales o fibras alimentarias.

    Aun así, la implantación generalizada de estos sistemas dependerá de que sean capaces de combinar sostenibilidad, seguridad alimentaria y viabilidad económica.

    Los envases comestibles representan una forma diferente de entender el packaging: no solo como un residuo que debemos gestionar después del consumo, sino como una parte más del propio producto.

    Fuente: Ecoembes