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  • 77

    77

    Para un matemático, el 77 abandona el misticismo y se convierte en un objeto de estudio fascinante por sus propiedades numéricas, algebraicas y su comportamiento dentro de la teoría de números. Para un simple mortal como yo 77 es solo la cuantificación de un trayecto. El que transcurre desde un nacimiento hasta el momento presente. Desde un punto de vista astronómico, solo se trata de las veces que el Sol ha vuelto a «pisar» un punto concreto en el baile Tierra-Sol en el salón de baile que supone esa línea que llamamos eclíptica. Los astrólogos, llaman a eso una «revolución solar» y los sabios populares, cumpleaños. Algunos, supuestamente más duchos, prefieren hablar de aniversario y los nativos digitales, en su ánimo de teclear lo menos posible, escriben «cumple»

    Es un número hermoso; resultado de sumar los primeros ocho números primos:

    2 + 3 + 5 + 7 + 11 + 13 + 17 + 19 = 77

    Los matemáticos verían mucha más poesía en el número y nos dirían que se trata de un «compuesto semiprimo» que tiene tres divisores propios: 1, 7 y 11.
    Sin embargo, la poesía que veo es prosa poética y se trata solo del relato de una vida que ya empieza a ser larga.

  • Bitácora de 17/8/2026

    Bitácora de 17/8/2026

    Las 6:32 es una de las mejores horas, cuando aún no hay luz alguna que asome por el horizonte del este, quizás tan solo una insinuación; mejor hora, decía, para recoger una perla que me inspire el día. Dice:

    «Me gustaría que cuando les falte a mis nietas, fuese ese abuelo que supo ser juguete, cometa, diccionario, racha de viento que mece las espigas, penúltimo refugio, libro abierto a todas las lecturas, aquel hombre mayor que siempre ofrecía sonrisas a cambio de besos y caricias.» (J.L.Trujillo)

    A dieciocho días de la maldita caída, el dolor (especialmente costal) sigue siendo la incomodidad más manifiesta. Me advirtieron de que esto sería lento, pero uno siempre tiene el temor de que su esto no sea el mismo que el mío y el diagnóstico, no sea acertado. Pero no queda otra, que soportar y de vez en cuando aliviarse con algun analgésico. Sigo muy preocupado también por el tiempo (aún no sé cuánto) que no podré utilizar la CPAP para dormir.

    Me satisface el cambio a WordPress. Los buenos amigos han reaccionado bien y han comprendido que la molestia añadida por ser otra plataforma distinta a la suya es poca y, además, una oportunidad para aprender algo nuevo. Echo de menos algunos saludos que antes recibía y que ahora extraño. Quizás vuelvan… ojalá.

    Puede que sea por la proximidad de una fecha que siempre consideré importante, que estos días se disparen las emociones. Y como dice mi sabio amigo Okanu: «Ojo con eso»
    Veamos cómo transcurre la jornada.