No quisiera parecer el abuelo cascarrabias. Dejadme por favor, en la categoría de un»viejo de la tribu».
En este episodio de lluvias en Catalunya, unos cinco días hasta este momento, he recibido seis ES-Alerts. Me pregunto si no se está excediendo. Y ojo, que digo me pregunto. No lo afirmo. Pero tengo la sospecha de que si seguimos por este camino, lo más probable es que al final, la ciudadanía, cuando reciba los avisos, no les va a hacer ni puñetero caso.
Si quiero ser franco, me temo que aquellos antiguos sistema que tocaban las campanas de la iglesia, eran más eficientes que toda esta tecnología aplicada a los dispositivos móviles.
Afortunadamente, hay algo más que los ES-Alerts. Pero… ¿Estamos en ello?

Cuando llega un aviso de inundación, la lluvia ya está en camino y poco se puede hacer para alterar el territorio. Sin embargo, un aviso a tiempo sigue siendo crucial para salvar vidas: permite tomar decisiones inmediatas como suspender clases, evacuar zonas, cerrar carreteras o pedir a la población que se resguarde.
La alerta como última línea de defensa La alerta actúa cuando el evento es inminente. Su función principal no es modificar la infraestructura, sino evitar que las personas y ciertos bienes queden expuestos al agua. No obstante, para que sea efectiva se requiere tiempo suficiente, precisión técnica y un mensaje claro que permita actuar. Cuanto más cerca está el agua, el margen de maniobra se reduce drásticamente, pasando en cuestión de minutos a una mera función de autoprotección.
Exposición vs. Vulnerabilidad Es fundamental distinguir entre reducir la exposición y mitigar la vulnerabilidad:
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Exposición: Indica qué personas o bienes están en el camino del agua. Un aviso oportuno permite reducirla (mover un vehículo, subir mercancías a plantas altas, evacuar).
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Vulnerabilidad: Mide el nivel de daño que sufrirán las infraestructuras al ser alcanzadas. Una alerta no puede corregir en horas la mala ubicación de una vivienda o la falta de drenaje acumuladas durante años. Una alerta no compensa una mala prevención.
El margen de actuación se construye con tiempo El éxito de la respuesta ante una emergencia depende directamente de lo planeado con anterioridad:
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Con años de antelación: Se adapta el territorio mediante la ordenación urbana y el diseño de infraestructuras.
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Con meses o días: Se organizan los recursos, protocolos de evacuación y planes de emergencia.
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Con horas o minutos: Solo se pueden cerrar actividades, evacuar o buscar refugio.
Un aviso no es una medida aislada, sino el último eslabón de una cadena integrada por la planificación, la prevención, la protección y la respuesta.
No caigamos ahora en priorizar los avisos y olvidarnos de las previsiones. Hoy en día, con los cambios climatológicos y su afectación sobre la meteorología local, sería muy peligroso.

