Autor: Ricard Pardo

  • La consciencia: ¿Dónde está?

    La consciencia: ¿Dónde está?

    ¿Dónde se encuentra la consciencia? Quizá estábamos buscando en el lugar equivocado

    Niño con un mono en el espejo, de Tommaso Salini h. 1620. Solo al mono se le ofrece el espejo del autorreconocimiento; las gallinas, el pavo y los patos de la escena quedan fuera de ese juego -como si solo pudiéramos imaginar la consciencia en lo que más se nos parece.
    CC BY

    (Autoría: Saúl Sal Sarria, Universidad de Oviedo)

    En los cuentos humorísticos de Nasrudín –un antihéroe del folclore sufí–, el protagonista busca una llave recién perdida bajo un poste de luz. Cuando le preguntan si la extravió ahí responde que no, pero que es ahí donde hay más luz para buscarla. Algo similar ha ocurrido, sin saberlo, en la búsqueda de la consciencia. Esta es una de las preguntas sobre las que más ríos de tinta han corrido en la historia de la ciencia. De hecho, se remonta a tiempos inmemoriales.

    En la antigua Grecia, Empédocles y Aristóteles fueron “cardiocentristas”: creían que del corazón surgía el alma. A pesar de que Alcmeón de Crotona, un par de siglos antes, había sido de los primeros en situar su origen en el cerebro, tardaríamos siglos en tomárnoslo en serio.

    Tiempo después, la doctrina medieval repartió la mente entre los ventrículos cerebrales. Para Descartes, el alma se hallaba en la glándula pineal, una pequeña glándula endocrina situada dentro del cerebro. Entre los siglos XVIII y XIX, Franz Joseph Gall y Jean Pierre Flourens descartaron las teorías ventriculares y propusieron la corteza como principal hipótesis.

    No mucho después, Paul Broca y Carl Wernicke localizaron algo tan nuestro como el lenguaje en la corteza cerebral. Aquel parecía un buen lugar en el que buscar la consciencia humana: un área sobredesarrollada que nos distingue anatómicamente del resto de seres vivos inteligentes. Es un área más sofisticada y especializada, cuyo desarrollo evolutivo y embrionario es tardío. ¿Cómo no iba a ser este el origen de aquello que nos hace diferentes al resto? ¿Cómo no íbamos a buscar donde es más fácil ver lo que tenemos delante?

    Franz Joseph Gall dirigiendo un debate sobre frenología con cinco colegas, rodeado de su extensa colección de cráneos y cabezas.
    Gall palpaba el cráneo porque creía que, al moldearse sobre el cerebro durante su desarrollo, sus protuberancias revelaban el tamaño de cada órgano cortical -y, con él, la fuerza de la facultad mental correspondiente.
    CC BY

    La ciencia no siempre sigue los caminos regios

    En épocas más recientes, diversos investigadores nos han ofrecido nuevos descubrimientos e interpretaciones heterodoxas de los ya existentes que apuntan a que, quizá, no perdimos las llaves donde nos gustaría encontrarlas. Quizá las perdimos en un sitio más oscuro y menos transitado.

    Jaak Panksepp (1943-2017) llevaba décadas insistiendo en algo incómodo para la neurociencia cognitiva: que lo emocional no nace en la corteza, sino en circuitos mucho más antiguos del tronco encefálico. En particular, según el investigador, en una estrecha franja de sustancia gris que rodea el acueducto cerebral llamada sustancia gris periacueductal.

    Mark Solms ha llevado esa intuición un paso más allá, ligándola al sistema activador reticular ascendente. Se trata del mismo que sostiene la vigilia, según se describió en 1949.

    Para Solms, el afecto es la forma más primitiva –y paradójicamente, más segura– de nuestra consciencia. Porque no depende de pensar, recordar, ni hablar. Depende solo de sentir. Y el sentir surge mucho más abajo y mucho más atrás de lo que la farola cortical nos dejaba ver.

    Los niños sin corteza también sienten

    La evidencia más incómoda y hermosa viene de niños con hidranencefalia. Estos nacen prácticamente sin corteza cerebral: en lugar de hemisferios, el líquido cefalorraquídeo ocupa gran parte del cráneo.

    Durante décadas se les describió como en “estado vegetativo permanente”. Pero en 2007, el neurocientífico Björn Merker documentó algo que sus familias ya sospechaban: estos niños están despiertos. Sonríen cuando juegan con sus cuidadores, se calman con su voz, lloran cuando algo les duele. No razonan, no recuerdan, no hablan. Sin embargo, a juzgar por su comportamiento, sienten. Si eso es cierto, la corteza, esa que nos gustaba pensar como la sede de lo que nos hace excepcionales, podría no ser la fuente de la experiencia, sino solo un sofisticado decorado.

    Un bebé con hidranencefalia; la luz que atraviesa el cráneo pone de manifiesto la ausencia de prosencéfalo.
    Dimitri Agamanolis

    No somos tan únicos

    Aquí la farola se apaga del todo. Las estructuras del tronco encefálico que sostienen ese sentir básico no son patrimonio humano. Son de las partes más antiguas y mejor conservadas evolutivamente de todo el sistema nervioso central, compartidas por el resto de los vertebrados: aves, reptiles, anfibios y peces.

    En 2012 quedó por escrito en la Declaración de Cambridge sobre la Consciencia: los humanos no somos los únicos poseedores de los sustratos neurológicos que generan consciencia. Si la llave nunca estuvo en la corteza, quizá la luz no solo nos ilumine a nosotros. ¿Cuándo decidimos que solo lo nuestro contaba como estar despierto?

    Si el sustrato de la consciencia no es la corteza sino un sistema troncoencefálico que se forma mucho antes en la gestación, entonces quizá empezamos a sentir –en algún sentido primitivo– mucho antes de lo que asumíamos. Es la pregunta que hemos explorado en un trabajo reciente.

    Preguntas que parecían resueltas vuelven a estar abiertas, con consecuencias aún por explorar. Nasrudín no encontró la llave bajo la farola. Quizá nosotros tampoco encontremos la consciencia en la corteza, esa lámpara que hace tan fácil mirar y nos halaga cuando la usamos. Puede que la llave siga ahí, esperando, en la parte más antigua y sombría del cerebro. Aquella que compartimos, sin saberlo, con casi todo lo que respira.


    Este artículo se publicó inicialmente en la revista Telos, de la Fundación Telefónica.The Conversation
    Saúl Sal Sarria, es Investigador Postdoctoral en Neurociencias, Universidad de Oviedo
    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

  • La silla, uno de los peores inventos de la humanidad

    La silla, uno de los peores inventos de la humanidad

    La idea de que la silla es un mal invento (o incluso «el nuevo tabaco», como la definen algunos epidemiólogos) se ha popularizado en los últimos años debido a la investigación médica y antropológica sobre cómo el sedentarismo afecta a nuestra salud. Aunque parezca un elemento indispensable y cómodo, la crítica no apunta a la silla en sí, sino al uso excesivo y pasivo que hacemos de ella en la sociedad moderna.

    Las razones principales por las que se argumenta que la silla es un problema son las siguientes:

    1. El impacto en la salud biomecánica y musculoesquelética

    • Atrofia muscular: Estar sentado de forma prolongada desactiva grandes grupos musculares, especialmente los glúteos, los abdominales y los músculos estabilizadores de la espalda. Con el tiempo, estos músculos se debilitan.

    • Sobrecarga lumbar: Al sentarnos, la presión sobre los discos intervertebrales de la columna lumbar aumenta significativamente en comparación con estar de pie o en cuclillas.

    • Acortamiento de flexores: Los flexores de la cadera (como el psoas) se mantienen en una posición acortada constante, lo que a largo plazo genera rigidez en la pelvis y dolores crónicos de espalda.

    Hay bastantes más argumentos sobre los que no vamos a hablar. Con esos tres anteriores, creo que ya es suficiente como para valorar la alternativa oriental que sigue:

    La llamada «sentadilla Asiática»

    Esa postura es un excelente contraejemplo al uso de la silla y popularmente se la conoce en Occidente como la «sentadilla asiática» (Asian squat) o sentadilla de descanso profunda.

    En muchos países de Asia oriental, del sur de Asia y en diversas culturas tradicionales, esta no es una técnica de gimnasio ni un ejercicio, sino una posición de descanso activo. Es habitual ver a personas esperando el autobús, cocinando, comiendo, charlando o trabajando en el campo totalmente agachadas en cuclillas durante periodos prolongados.

    Existen varias razones clave —anatómicas, culturales y de hábitos de vida— que explican por qué ocurre este fenómeno y cuáles son sus implicaciones para la salud:

    1. La mecánica de la «sentadilla de descanso»

    A diferencia de una sentadilla de gimnasio (donde la musculatura está bajo constante tensión para levantar peso), en la sentadilla profunda de descanso el cuerpo encaja de una forma casi pasiva:

    • El centro de gravedad cae bajo: La cadera desciende por debajo del nivel de las rodillas y el peso se apoya firmemente en toda la planta del pie (con los talones completamente pegados al suelo).

    • Bloqueo articular natural: Los muslos descansan contra las gemelos/pantorrillas, lo que distribuye el peso corporal y reduce drásticamente el esfuerzo muscular continuo.

    • Descanso para la columna: Al no haber un asiento debajo, la zona lumbar se descompresiona y se estira de manera natural, reduciendo la carga sobre los discos intervertebrales.

    2. ¿Por qué en Occidente nos cuesta tanto imitarla?

    La gran mayoría de los adultos en países occidentales no pueden mantener esta posición sin levantarse sobre la punta de los pies o caerse hacia atrás. Sin embargo, todos los seres humanos nacemos capaces de hacerlo: basta con observar a cualquier bebé o niño pequeño cuando se agacha a jugar en el suelo.

    La pérdida de esta habilidad se debe a dos factores principales:

    1. Atrofia por desuso (Use it or lose it): Al empezar la etapa escolar y laboral, acostumbramos al cuerpo a sillas que forman un ángulo constante de $90^\circ$ en caderas y rodillas. Esto provoca la pérdida de dorsiflexión en el tobillo (la capacidad del tobillo de doblarse hacia adelante) y acorta los flexores de la cadera.

    2. El calzado con elevación (drop): El uso de calzado con tacon

      es o zapatillas deportivas con talón elevado reduce la necesidad de estirar el tendón de Aquiles, provocando la rigidez del complejo gemelo-sóleo.

    3. El factor socio-cultural y el mobiliario

    • Infrastructura histórica: En muchos países asiáticos, la presencia de aseos tradicionales «de placa turca» o de cuclillas (squat toilets) obligó a mantener esta movilidad articular diaria a lo largo de toda la vida, desde la infancia hasta la vejez.

    • Vida a ras de suelo: Tradicionalmente, la vida doméstica en países como Japón, Corea o la India se ha desarrollado cerca del suelo (utilizando esteras de tatami, cojines zabuton o bancos extremadamente bajos), lo que fomenta transiciones constantes entre el suelo y estar de pie.

    4. ¿Qué beneficios aporta al organismo?

    Estudios en antropología evolutiva y biomecánica destacan que la sentadilla de descanso es un mecanismo de «descanso activo»:

    • Preserva la salud articular en la vejez: Mantiene el rango de movimiento completo (range of motion) de caderas, rodillas y tobillos, protegiendo la movilidad en edades avanzadas.

    • Mayor micro-actividad muscular: A diferencia del colapso total de la musculatura que ocurre en una silla ergonómica, la sentadilla requiere un ligero tono postural de estabilización (en el core y los estabilizadores de la cadera) que mantiene activo el metabolismo.

    • Favorece la digestión y el tránsito intestinal: La flexión profunda de las caderas presiona suavemente los órganos abdominales y alinea el recto de forma idónea para la evacuación natural.

  • ¿Fiesta nacional? ¿Qué fiesta?

    ¿Fiesta nacional? ¿Qué fiesta?

    Hoy que es la celebración, en mi opinión más estúpida posible, en la que se recuerdan genocidios vergonzosos a los que se llama «conquista del nuevo mundo», veremos las ridículas tropas, repletas de barrigudos y una cabra, desfilando frente al Borbón y seguramente sus vástagas que según la RAE son vástagos.
    Yo prefiero conmemorar o simplemente recordar algo que ocurrió y de lo cual transcurre hoy su nonagésimo aniversario. Y creo conveniente recordarlo porque la memoria sirve para eso. Ahora que suenan tambores de cambios fatídicos en la política española, no conviene como digo tener presente la memoria para que no ocurra lo que siempre debemos intentar evitar.

    Miguel de Unamuno Wikimedia Commons, generada por IA
    Unamuno
    El 12 de octubre de 1936, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, tuvo lugar uno de los episodios más icónicos y tensos de la guerra civil española: el enfrentamiento público entre el rector Miguel de Unamuno y el general José Millán-Astray.
    El acto se celebraba con motivo del Día de la Raza (hoy Fiesta Nacional de España). Presidido por Unamuno como rector, contó con la asistencia de autoridades eclesiásticas, militares y falangistas, así como de Carmen Polo, esposa de Francisco Franco.

    El desarrollo de los hechos

    1. La chispa del conflicto

    Inicialmente, Unamuno no tenía intención de intervenir. Sin embargo, el tono de los discursos de otros ponentes (como el catedrático Francisco Maldonado), en los que se descalificaba duramente a vascos y catalanes calificándolos de la «anti-España», junto con la enfebrecida atmósfera belicista del acto, colmaron la paciencia del escritor vasco.

    2. La réplica de Unamuno y el choque

    Unamuno tomó la palabra para rechazar la violencia ciega y la deshumanización de la contienda, señalando que la contienda era en realidad una «guerra incivil». Criticó abiertamente los ataques contra los vascos y catalanes, recordando que él mismo era vasco y que el propio obispo presente era catalán.
    Durante el clima de crispación, interrumpió el general Millán-Astray, fundador de la Legión. Es en ese momento donde resuenan los lemas legionarios grito de «¡Viva la muerte!», e invectivas contra los intelectuales (como el célebre «¡Muera la inteligencia!» o su variante «¡Abajo la inteligencia!»).

    3. Las frases célebres

    Unamuno respondió con serenidad y contundencia en defensa de la institución académica y del pensamiento crítico:
    «Este es el templo de la inteligencia y yo soy su supremo sacerdote. Vosotros estáis profanando su sagrado recinto…»
    Y pronunció las míticas palabras que pasaron a la historia:
    «Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha.»

    El desenlace y las consecuencias

    • Salida del acto: Ante la extrema tensión del público y la escolta armada de Millán-Astray, la esposa de Franco, Carmen Polo, tomó del brazo a Unamuno para escoltarlo pacíficamente hacia el exterior del Paraninfo y evitar agresiones físicas.
    • Destitución y arresto: A los pocos días, los sublevados destituyeron a Unamuno de su cargo como rector de la Universidad de Salamanca y fue sometido a un arresto domiciliario de facto.
    • Fallecimiento: Aislado, dolido y profundamente desencantado con el rumbo del conflicto, Unamuno falleció unas semanas después, el 31 de diciembre de 1936.

    Debate e historiografía

    La reconstrucción exacta y literal de las frases pronunciadas ha sido objeto de revisión por la historiografía contemporánea. Gran parte de la versión tradicional proviene de un relato publicado en el exilio en 1941 por Luis Portillo (Unamuno’s Last Lecture).
    Investigadores e historiadores modernos señalan que, aunque la literalidad de algunas frases fue recreada o pulida a nivel literario posteriormente, el choque ideológico, la enorme tensión en el Paraninfo y el mensaje central de Unamuno en defensa de la razón frente a la fuerza bruta fueron absolutamente reales.

    No he puesto foto de Millán-Astray, por la sencilla razón de que me da asco.

  • Un valor diferencial

    Un valor diferencial

    Hoy me apetece hablar (escribir, para ser riguroso), sobre un tema que a los que tenemos cierta edad con peso, nos conviene recordar (o conocer).
    Hay muchas cosas que compartimos con el resto de los animales. Una que me gusta recordar es nuestra ancestral batalla con los patógenos. Una batalla que heredamos de nuestras especies antecesoras y que se desarrolla desde hace miles de millones de años, desde que hay organismos complejos,  incluso antes de que un animal marino se atreviera a abandonar su elemento y tratase de vivir en tierra firme. Algunos piensas que es una batalla inacabable sobre la que solo podemos aspirar a «no perder» pero que de ningún modo podemos ganar y  acabar. Una batalla que ha dado origen al sistema inmunitario de los seres vivos (incluso una bacteria tiene un simplísimo sistema, pero lo tiene).
    También compartimos con los animales, algunos grados de consciencia, por bien que la nuestra está muchísimo más evolucionada. Pero esa diferencia depende de la especie y la ciencia nos sorprende cada día, con los niveles de consciencia de animales como los elefantes, los delfines y algunos córvidos, entre otros. Algunas corrientes antropocéntricas pretenden negarlo. ¡Qué le vamos a hacer! Forman sindicato con los terraplanistas y otros iluminados.

    Pero si hablamos en términos generales y amplios, hay algo que no compartimos con los animales. Al menos, no como digo, de forma generalizada. Y esto es la vejez.

    Los antropólogos nos explican que la vejez es un rasgo prácticamente único de los humanos. El ser humano, es -repito; en general- el único que suele llegar a la vejez. Otros animales no lo tienen nada fácil. Pongamos como ejemplo a un guepardo. Este animal alcanza la velocidad de 110, incluso 115 km/h y acelera hasta 100 km/h. en poco más de tres segundos (toma nota Ferrari). Se trata de un depredador cuyas piezas más preciadas son las gacelas o antílopes que alcanzan velocidades ligeramente inferiores (97 y 93 km/h). Difícilmente llegará mucho más allá de su edad adulta y madura, si por cualquier forma de deterioro óseo, por no decir ya, una lesión, no puede superar la velocidad de sus presas. Eso lo dejará sin comida. Y no hay otro guepardo que lo pueda/quiera alimentar. Sencillamente, se debilita, muere o es depredado. Evidentemente, existe la enfermedad, pero es más que probable que no sea la causa definitiva de su muerte. Dicen los científicos que por regla general, un animal que enferma, dura pocas horas hasta que es depredado.

    imagen: Nano Banana

    Y este, (el que no haya quien lo ayude), es la característica diferencial de los humanos. Nos diferencia del resto de los animales. Sabemos ya que incluso los neanderthales tenían la sensibilidad y empatía suficientes como para cuidar y alimentar a sus mayores, niños enfermos,  adultos lesionados etc.  Yo pienso que seguramente los denisovanos, también. Y es este valor de la especie humana, la que ha permitido, añadiendo a nuestra capacidad de colaborar socialmente, que podamos llegar muy mayoritariamente hasta la vejez.
    En este sentido no es descabellado decir que la vejez es un invento humano; algo de tipo cultural y que solo es posible gracias a nuestras características sociales y colaborativas.

    ¿Quieres un consejo? Discúlpame por dártelo:

    Si eres mayor, como yo o más que yo y adoleces de «lo achaques», no te quejes.
    También si eres un venerable anciano nonagenario:
    Disfruta la vida, no hay otra, agradécela y aprovéchala cada día.

  • Capitulo III – El precio de los alquileres

    Capitulo III – El precio de los alquileres

    En comparación con otras grandes capitales mundiales (como Nueva York, Londres o París), el alquiler en Japón es sorprendentemente razonable, aunque la respuesta varía enormemente según la ubicación, el tamaño del apartamento y los costes iniciales de entrada y en cualquier caso no está exento de dificultad. Incluso puede ocasionar tener que pedir un crédito bancario debido a esos costes iniciales

    1. Precios medios mensuales (según ubicación)

    El tamaño en Japón se mide habitualmente en tatamis o en metros cuadrados (un piso de 1 persona suele rondar los 20–30 m²):

    Ubicación / Tipo de vivienda Rango medio en yenes Equivalente aproximado
    Estudio / 1 dormitorio (Fuera del centro de Tokio o periferia) ¥50.000 – ¥80.000 / mes 300 € – 500 € / mes
    Estudio / 1 dormitorio (Zonas céntricas de Tokio) ¥90.000 – ¥150.000 / mes 550 € – 900 € / mes
    Piso de 2-3 dormitorios (Tokio céntrico / Familias) ¥180.000 – ¥300.000+ / mes 1.100 € – 1.800 €+ / mes
    Otras grandes ciudades (Osaka, Nagoya, Fukuoka, Sapporo) – 1 dormitorio y fuera del centro) ¥40.000 – ¥75.000 / mes 250 € – 460 € / mes

    (Tip: En Japón se suele cumplir la regla de que cuanto más cerca esté la vivienda de la estación de tren/o el metro, más caro es el alquiler, bajando notablemente de precio si está a más de 10-15 minutos a pie).

    2. El verdadero problema: Los gastos de entrada (Initial Costs)

    Lo que hace que alquilar en Japón parezca caro no es el pago mensual, sino el dinero que hay que desembolsar al firmar el contrato. Los gastos iniciales pueden sumar entre 3 y 6 meses de alquiler por adelantado (incluye el depósito que se explica a continuación):

    Depósito / Fianza (Shikikin): 1-2 meses de alquiler (reembolsable al terminar el contrato, restando desperfectos).

    Dinero de agradecimiento (Reikin): 1-2 meses de alquiler (un regalo obligatorio no reembolsable para el propietario; aunque cada vez hay más pisos «Zero Reikin»).

    Comisión de agencia (Chūkai tesūryō): 0.5 a 1 mes de alquiler + impuestos.

    Empresa garante (Garantor fee): 0.5 a 1 mes de alquiler (casi todos los propietarios exigen contratar una empresa fiadora).

    Seguros obligatorios: Seguro de incendios y cambio de cerradura.

    3. Factores clave a tener en cuenta

    El parque inmobiliario no se encarece rápido: A diferencia de Occidente, donde las viviendas usadas ganan valor, las casas y apartamentos en Japón se deprecian con el tiempo. Un piso con más de 20 o 30 años de antigüedad suele ser sensiblemente más barato.

    Sin muebles: Salvo en apartamentos temporales o residencias para extranjeros (share houses), los alquileres estándar vienen completamente vacíos (a veces incluso sin lámparas o aire acondicionado instalado).


    El precio de la vivienda.

    En el mercado, ha sufrido como en la mayoría de los países un incremento importante. Las tres primeras cifras de las etiquetas pequeñas representan los incrementos en zonas semirrurales o rurales, donde en los 15 últimos años, se han disparado.

  • Capítulo II – El incremento de los alquileres

    Capítulo II – El incremento de los alquileres

    Sigamos desarrollando o analizando la comparativa de nuestra problemática de la vivienda con la de otro entorno político y cultural bastante alejado del nuestro. Y por supuesto no estoy defendiendo la idea de que «aquello sea un paraíso» como veremos especialmente en la última entrega (seguramente mañana)

    En Japón no existe un límite porcentual fijo establecido por ley (como un porcentaje máximo o un tope ligado al IPC) para la subida anual del alquiler. Sin embargo, la ley japonesa (Ley de Arrendamiento de Tierras y Edificios, Shakuchi Shakuya Hō) otorga una gran protección al inquilino frente a subidas unilaterales o injustificadas.

    Imagen representativa de una mediación judicial. (Generada con IA)

    Directrices y derechos del inquilino

    • Criterio de mercado: Para solicitar una subida de renta, el propietario debe justificar que el precio actual ha quedado desfasado debido al aumento de impuestos sobre la propiedad, fluctuaciones de la economía o cambios significativos en los precios de alquiler del entorno urbano.

    • El inquilino puede rechazar la subida: Si el arrendador propone un incremento y el inquilino no está de acuerdo, este no está obligado a aceptarlo ni a abandonar la vivienda.

    • Pago de la renta habitual: Si no hay acuerdo sobre la subida, la ley autoriza al inquilino a seguir pagando la cantidad de alquiler estipulada en el contrato original. Mientras siga abonando ese importe base, el propietario no puede desahuciarlo.

    • Depósito judicial (Kiyotaku): Si el arrendador se niega a recibir la renta habitual exigiendo el monto incrementado, el inquilino puede depositar el importe original en una oficina judicial (Kiyotakusho). Esto demuestra legalmente que el inquilino cumple con sus pagos y evita que se le considere moroso.

    • Resolución de disputas: Si no se llega a un acuerdo, la subida solo puede fijarse mediante mediación civil (Chotei) o mediante sentencia de un tribunal, donde un perito evaluará si el aumento es razonable según el valor real de mercado.

    Tipos de contrato

    El grado de protección depende también de la modalidad contractual:

    1. Contrato estándar (Futsu Shakuya): Es el más habitual. Se renueva automáticamente (por lo general cada 2 años) y el arrendador no puede imponer aumentos arbitrarios ni negarse a renovar sin una causa justa legalmente justificada.

    2. Contrato de duración determinada (Teiki Shakuya): Tiene una fecha de finalización fija sin renovación automática. Al vencer, el contrato termina y, si se quiere formalizar uno nuevo, el propietario puede fijar la nueva renta que desee sin las restricciones del contrato anterior.

    Sinceramente: Creo que todo esto, el tipo de contrato y sobre todo  los mecanismos de mediación, son algo que nos iría «de perlas» en la sociedad española.
    Mañana abordaremos, para finalizar, el tema de los precios. ¿Qué tan caros son estos alquileres?

  • Capítulo I – Analizando parangones

    Capítulo I – Analizando parangones

    Lo que está ocurriendo en España con la vivienda es sin duda algo que hace sonrojar a la Srta. Constitución.
    Artículo 47: «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada». Evidentemente, puedes interpretar esto, como mejor te apetezca, pero yo te sugeriría que profundizaras mucho sobre si tener derecho, es una afirmación que signifique compromiso para alguien. ¿Obliga esto a alguna autoridad institucional, a un cumplimiento a rajatabla?. Yo más bien lo que veo es una promesa fruto de una ensoñación. Un quiero y no puedo y una demostración cristalina de una impotencia social.
    Posiblemente, lo correcto, para analizar un poco esta cuestión, sería buscar un parangón en nuestra sociedad occidental mas próxima. Posiblemente con sociedades europeas que están y son geográfica y culturalmente próximas a nosotros. Lo podemos hacer en cualquier momento, pero he preferido hacer una comparativa interesante fijándome en una sociedad que tiene unas características muy interesantes para el ejercicio: Japón.
    Sociedad destrozada en la segunda mitad de la década 1940-1950 en la Segunda Guerra Mundial. Y que a partir de entonces sufre una transformación verdaderamente espectacular. Una sociedad cuyo territorio está constituido por un archipiélago y donde el suelo se revaloriza a una velocidad también espectacular. Una sociedad con un crecimiento demográfico importante y donde la tercera edad está omnipresente.

    Imagen un tanto onírica y poco realista, alejada de cualquier ambiente urbano, pero acorde con la cultura tradicional japonesa

    Analicemos hoy, el tema de los desalojos o deshaucios:

     

    No existen estadísticas oficiales consolidadas y públicas sobre el número total de los desahucios (o ejecuciones de desalojo forzoso) que se llevan a cabo cada año en Japón, ya que el desahucio judicial forzoso es un recurso extremadamente raro; muy raro en el sistema legal y social japonés.
    Existen varios factores clave que explican por qué la cifra de desahucios ejecutados por vía judicial es mínima en comparación con países occidentales:

    1. Protección legal extrema al inquilino

    La Ley de Arrendamiento de Viviendas de Japón (Shakuchi Shakuya Hō) protege fuertemente al inquilino.
    • Un propietario no puede rescindir un contrato de alquiler común (Ordinary Lease) sin un «motivo justificado» (seitō jiyū), el cual los tribunales interpretan de forma severa. El valor que encierra el concepto «justificado» debe ser realmente importante.
    • La acumulación de impagos de alquiler suele requerir un retraso continuo de al menos 3 a 6 meses antes de que un tribunal acepte tramitar una demanda. Continuo también puede significar reiterativo. (Tomar costumbre de posponer pagos). Tramitar la demanda no significa que el inquilino no pueda solucionar su problematica (o desidia). Está muy protegido.

    2. Proceso judicial largo y costoso

    Iniciar un procedimiento judicial de desalojo (Tatemono Akewatashi) y su posterior ejecución forzosa (Kyōsei Shikkō) es largo y económicamente desincentivador para los arrendadores:
    • El proceso suele prolongarse entre 6 y 12 meses.
    • Los costes judiciales, honorarios de abogados y el pago a la empresa de mudanzas/almacenaje autorizada por el juzgado pueden superar fácilmente el millón de yenes (entre 6.000 y 8.000 euros/dólares).

    3. El sistema de garantes y aseguradoras (Guarantor Companies) Este es un punto muy interesante y diferencial

    En lugar de recurrir al desahucio judicial, la inmensa mayoría de los contratos en Japón exigen un avalista personal (Renshi Hoshōnin) o la contratación de una empresa de garantía de alquileres (Hoshō Kaisha), parecido a una aseguradora.
    • Si un inquilino no paga, la aseguradora asume la deuda e interviene directamente.
    • Ante la presión o la renegociación, la mayoría de los inquilinos morosos optan por abandonar la vivienda voluntariamente o trasladarse a opciones más económicas antes de llegar a la vía judicial.

    4. El fenómeno del abandono de vivienda y la «evaporación»

    En caso de insolvencia severa o problemas económicos, es habitual que el inquilino deje la propiedad por iniciativa propia, rescinda voluntariamente el contrato o incurra en un abandono sin previo aviso (fenómeno conocido informalmente como Yonige o la «evaporación» social Jōhatsu), evitando así el proceso judicial de lanzamiento.

    Nos conviene analizar si a pesar del sueño idílico que emana del artículo 47 de nuestra Constitución, las leyes relacionables protegen el espíritu de ese artículo o bien, la dejadez política motiva puertas por donde la especulación extiende sus garras y ocasiona el panorama que estamos viendo en estos tiempos.

    Mañana hablaremos sobre el incremento del precio de alquileres (por no hacerlo más largo)

  • Estudiantes, escritura e Inteligencia Artificial

    Estudiantes, escritura e Inteligencia Artificial

    Si bien este artículo y el estudio referenciado se contextualiza en la masa estudiantil norteamericana (o estadounidense; como prefieras), no veo diferencias remarcables con la nuestra que puede tener las mismas afectaciones, tanto en positivo como en negativo.

    Un nuevo estudio desmiente la idea de que la IA simplifica la escritura,

    …demostrando, en cambio, que aumenta el nivel de exigencia cognitiva para los estudiantes.

    Escribir con IA puede parecer engañosamente sencillo. Incluso sin esfuerzo. Escribe una frase y en segundos aparecerá un párrafo impecable. Ordenado, seguro y claro. Pero esa aparente facilidad también es engañosa, afirma Abram Anders, profesor asociado de inglés y profesor de innovación en la Universidad Estatal de Iowa. “Escribir con IA no elimina el trabajo de escribir”, afirma. “Lo transforma”.

    En un nuevo estudio publicado en Computers and Composition , Anders y su coautora Emily Dux Speltz, exalumna de la Universidad Estatal de Iowa y profesora adjunta del departamento de humanidades y comunicación de la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, sugieren que el mayor obstáculo para enseñar a los estudiantes a escribir con IA no es la tecnología, sino las ideas preconcebidas de los estudiantes sobre lo que es escribir. “Los estudiantes suelen esperar que la IA funcione como un atajo, pero la verdad es que la escritura asistida por IA exige más reflexión por parte de los estudiantes, no menos”, afirma Anders, quien también se desempeña como director asociado del Centro de Innovación Estudiantil en la Universidad Estatal de Iowa.

    “Como herramienta, la IA solo se encarga de la escritura superficial, y el trabajo realmente arduo —la generación de ideas, el juicio, la estrategia de revisión y el control de calidad— recae en el estudiante que escribe.”

    Para llevar a cabo el estudio, Anders y Dux Speltz diseñaron un curso experimental de «Inteligencia Artificial y Escritura» que siguió a 38 estudiantes de pregrado de 22 especialidades diferentes mientras aprendían a colaborar con herramientas de IA generativa a lo largo de dos semestres. Los estudiantes completaron tareas estructuradas, reflexionaron sobre su proceso y documentaron cómo cambió su forma de pensar a medida que experimentaban con las herramientas de IA. Al inicio del curso, Anders comenta que los estudiantes partían de diversas ideas preconcebidas, como que «mejores herramientas deberían requerir menos esfuerzo» y que «la IA hará el trabajo por mí». Sin embargo, la realidad pronto puso a prueba esas creencias, añade, y un estudiante reflexionó: «Tuve que aprender a reflexionar sobre mi propio pensamiento». Los investigadores también descubrieron que surgieron tres «conceptos clave» —o ideas fundamentales— que los estudiantes necesitan comprender antes de poder escribir de forma eficaz con inteligencia artificial.

    La primera: escribir con IA es experimental, y los estudiantes deben aprender a intentar, probar y experimentar.

    “La IA no va a proporcionar una respuesta ‘perfecta’ ni a darte automáticamente lo que necesitas”, dice Anders. “Requiere ensayo y error: intentar, probar, revisar y volver a intentarlo”.
    Los investigadores afirman que algunos estudiantes comentaron que inicialmente trataban la IA como un motor de búsqueda: introducían una pregunta vaga y aceptaban el resultado. Pero a medida que avanzaba el curso, aprendieron que formular preguntas de manera eficaz requería planificación, claridad y conciencia retórica, las mismas habilidades que utilizan los buenos escritores sin la ayuda de la IA.

    Lo que nos lleva al segundo concepto clave: escribir con IA todavía requiere la experiencia humana.

    «La IA escribe con seguridad, usa el tono adecuado y suena inteligente», dice Anders. «Pero esa perfección puede engañar a los estudiantes y hacerles confiar, incluso cuando está equivocada, es superficial o no da en el clavo».
    Según Anders, este posible escollo a veces se denomina la «trampa de la fluidez».
    Sin embargo, una vez que los estudiantes aprenden a leer el contenido de IA de forma crítica y a cuestionarlo, empiezan a darse cuenta de que la fluidez no es lo mismo que la comprensión.
    «Es fundamental que los estudiantes aprendan a analizar críticamente lo que produce la IA, y no solo a editarlo», afirma Anders. «Esto implica verificar las afirmaciones, refinar la lógica y asegurar que el texto se ajuste a las diferentes expectativas de las distintas disciplinas; todo ello requiere criterio humano».

    Esto también nos lleva a la idea de propiedad, que Anders y Dux Speltz abordan con un tercer concepto fundamental: escribir con IA debería, en última instancia, complementar la capacidad de acción humana, no reemplazarla.

    “Los estudiantes deben comprender que, si bien la IA puede generar texto, no puede generar un propósito; solo el escritor puede hacerlo”, afirma Anders.
    “La IA generativa no puede decidir qué argumenta, qué importa ni por qué existe el texto. Es una herramienta que requiere dirección, criterio y límites humanos.”
    Los investigadores describen esto como un cambio de “subcontratar el trabajo a orquestarlo”.
    “Tras superar el tercer umbral conceptual, los estudiantes utilizan la IA para explorar posibilidades, probar ideas y refinar su pensamiento, en lugar de para evitar la carga cognitiva de la escritura”, afirma Anders.
    A medida que las herramientas de IA se vuelven más comunes en la escritura académica, profesional y cotidiana, Anders y Dux Speltz afirman que los estudiantes no solo necesitarán dominio técnico, sino también una comprensión más profunda de cómo funciona la escritura.

    “La IA cambia el flujo de trabajo, pero no cambia el hecho de que escribir es pensar”, dice Anders. “Los estudiantes aún tienen que tomar decisiones, marcar el rumbo y dar forma al significado”.

    Según los investigadores, los estudiantes que superaron las diferentes etapas del curso «Inteligencia Artificial y Escritura» informaron haberse vuelto más reflexivos, más críticos y más conscientes de sus decisiones, y en lugar de tratar la IA como un atajo, comenzaron a usarla para evaluar ideas, explorar alternativas y fortalecer sus argumentos; un cambio que refleja las exigencias de la escritura en el mundo real.

    “Cuando los estudiantes aprenden a dirigir la IA en lugar de depender de ella, se convierten en mejores escritores, y esa es la habilidad que importará mucho después de que cambien las herramientas”, dice Anders.

    Fuente: Universidad Estatal de Iowa

  • Las alertas y los avisos

    Las alertas y los avisos

    No quisiera parecer el abuelo cascarrabias. Dejadme por favor, en la categoría de un»viejo de la tribu». 
    En este episodio de lluvias en Catalunya, unos cinco días hasta este momento, he recibido seis ES-Alerts. Me pregunto si no se está excediendo. Y ojo, que digo me pregunto. No lo afirmo. Pero tengo la sospecha de que si seguimos por este camino, lo más probable es que al final, la ciudadanía, cuando reciba los avisos, no les va a hacer ni puñetero caso.
    Si quiero ser franco, me temo que aquellos antiguos sistema que tocaban las campanas de la iglesia, eran más eficientes que toda esta tecnología aplicada a los dispositivos móviles.
    Afortunadamente, hay algo más que los ES-Alerts. Pero… ¿Estamos en ello?

    Cuando llega un aviso de inundación, la lluvia ya está en camino y poco se puede hacer para alterar el territorio. Sin embargo, un aviso a tiempo sigue siendo crucial para salvar vidas: permite tomar decisiones inmediatas como suspender clases, evacuar zonas, cerrar carreteras o pedir a la población que se resguarde.

    La alerta como última línea de defensa La alerta actúa cuando el evento es inminente. Su función principal no es modificar la infraestructura, sino evitar que las personas y ciertos bienes queden expuestos al agua. No obstante, para que sea efectiva se requiere tiempo suficiente, precisión técnica y un mensaje claro que permita actuar. Cuanto más cerca está el agua, el margen de maniobra se reduce drásticamente, pasando en cuestión de minutos a una mera función de autoprotección.

    Exposición vs. Vulnerabilidad Es fundamental distinguir entre reducir la exposición y mitigar la vulnerabilidad:

    • Exposición: Indica qué personas o bienes están en el camino del agua. Un aviso oportuno permite reducirla (mover un vehículo, subir mercancías a plantas altas, evacuar).

    • Vulnerabilidad: Mide el nivel de daño que sufrirán las infraestructuras al ser alcanzadas. Una alerta no puede corregir en horas la mala ubicación de una vivienda o la falta de drenaje acumuladas durante años. Una alerta no compensa una mala prevención.

    El margen de actuación se construye con tiempo El éxito de la respuesta ante una emergencia depende directamente de lo planeado con anterioridad:

    • Con años de antelación: Se adapta el territorio mediante la ordenación urbana y el diseño de infraestructuras.

    • Con meses o días: Se organizan los recursos, protocolos de evacuación y planes de emergencia.

    • Con horas o minutos: Solo se pueden cerrar actividades, evacuar o buscar refugio.

    Un aviso no es una medida aislada, sino el último eslabón de una cadena integrada por la planificación, la prevención, la protección y la respuesta.
    No caigamos ahora en priorizar los avisos y olvidarnos de las previsiones. Hoy en día, con los cambios climatológicos y su afectación sobre la meteorología local, sería muy peligroso.

  • Completando y mejorando

    Completando y mejorando

    Hoy he añadido dos «virtudes» a mi WordPress:

    Por un lado la IA integrada que mantenía sin activar. Abarca un montón de sitios dentro de la estructura. Le puedes encomendar tareas de todo tipo. Incluso en el apartado «apariencia»; es decir, modificaciones en lo que en otros sitios llamaríamos plantilla y que requiere conocimientos. Aquí no hacen falta; simplemente lo pides y listo. La he estrenado pidiéndole que me añadiera un widget que anuncie la última entrada de mi blog en Blogger. ¡Fantástico! 30 segundos han sido suficientes.
    Es impresionante ver como cuando le pides algo, empieza a analizar la estructura del código fuente y busca las instrucciones para lograr el cambio o añadido. Y en un plis plas! claro.

    Por otro lado, he añadido un plugin (o plug-in)  que me permite usar el editor de bloques (que es el sistema de escritura nativo aquí) o alternativamente un editor de textos convencional como el que puedes encontrar en Blogger (algo parecido al Word). Muy útil cuando no quieres plantearte otra cosa que una entrada simple. El sistema de bloques es mucho más potente y es capaz de construir entradas muy elaboradas (con video, pódcast, galería de fotos, etc. etc.,) pero hay ocasiones en que prefieres usar el editor simple (lo llaman Editor Clásico).
    Un plugin es un pequeño (o no tan pequeño) programa adicional que se añade al software de WP. Es un componente o aplicación de software adicional que se instala en un programa principal (en este caso WordPress) para añadir funciones nuevas o ampliar las existentes sin modificar su código base. Hay miles de ellos que sirven para multitud de cosas diferentes.

  • La carrera

    La carrera

    IA: La carrera dentro de la carrera - imagen destacada
    Estados Unidos y China compiten por liderar la inteligencia artificial.

    Fuente: Artículo original en inglés de Rey Sanchez

    Dos potencias se disputan el liderazgo de lo que hoy conocemos como «la carrera de la IA». Ambos países se ven obligados a acelerar el desarrollo de una tecnología cuyos riesgos crecen a la par que sus capacidades.

    Un reciente artículo de WIRED ofrece un punto de partida concreto para examinar esta contradicción. Describe cómo investigadores chinos han demostrado que los modelos de IA pueden desarrollar comportamientos que recuerdan a los de virus informáticos agresivos y adaptativos: replicación, autonomía, adaptación y capacidad para llevar a cabo ciberataques.

    Sin embargo, los propios investigadores advierten que estos experimentos no implican una proliferación inminente y espontánea de sistemas de IA. Lo importante es que revelan capacidades que pueden adquirir una dimensión diferente al combinarse.

    Pero la competencia no se limita a dos potencias. También implica dos relaciones diferentes entre los gobiernos y las industrias que desarrollan esta tecnología.

    Estados Unidos conserva ventajas significativas dentro de un ecosistema fundamentalmente privado, competitivo y relativamente abierto. China, por otro lado, también cuenta con empresas que compiten y desarrollan modelos avanzados, pero opera bajo un grado considerablemente mayor de intervención estatal.

    Esto significa que ambos competidores tienen problemas internos que resolver. Washington y Pekín afrontan los riesgos de la IA desde perspectivas diferentes, condicionadas, entre otras cosas, por el papel que desempeña cada gobierno en su propio sector.

    Por lo tanto, la competencia no se trata simplemente de determinar quién desarrollará los modelos más potentes. Ambos países deben resolver una contradicción más compleja: cómo acelerar lo suficiente para evitar perder la carrera sin perder, en el proceso, la capacidad de controlar lo que están construyendo.

    El dilema estadounidense

    La apertura de Estados Unidos hacia los desarrolladores de IA es parte de su fortaleza. Un ecosistema fundamentalmente privado y competitivo ha permitido que sus empresas se mantengan a la vanguardia en la carrera de la IA.

    Pero esa misma apertura crea un dilema.

    Una regulación estricta podría frenar el crecimiento de las empresas estadounidenses en comparación con China. Al mismo tiempo, una regulación insuficiente podría permitir el desarrollo de capacidades consideradas peligrosas antes de que existan mecanismos adecuados para evaluarlas y controlarlas.

    La política estadounidense refleja esta contradicción. El Plan de Acción de IA de Estados Unidos enfatiza la necesidad de acelerar la innovación y reducir las barreras regulatorias para mantener la ventaja competitiva. Al mismo tiempo, reconoce la necesidad de evaluar los riesgos emergentes, proteger las tecnologías avanzadas e impedir que ciertas capacidades se utilicen en contra de los intereses estadounidenses.

    Washington también cuenta con mecanismos de supervisión. A través del Centro de Estándares e Innovación en IA (CAISI), el NIST evalúa las capacidades y los riesgos relacionados con la seguridad nacional y colabora con desarrolladores privados. Estos esfuerzos se complementan con iniciativas estatales como la Ley RAISE de Nueva York y la legislación de California sobre modelos de vanguardia.

    Sin embargo, estos mecanismos no representan el mismo grado de intervención centralizada que existe en China.

    Por lo tanto, Washington debe encontrar un difícil equilibrio: permitir que sus empresas mantengan la velocidad necesaria para competir, al tiempo que preserva la capacidad del gobierno para intervenir cuando los riesgos lo exijan.

    La misma estructura que ha contribuido a dar ventaja a Estados Unidos en la contienda también podría convertirse en una vulnerabilidad.

    El dilema chino

    China necesita que sus empresas puedan competir al mismo ritmo que sus homólogas estadounidenses. Pero no puede simplemente abrir su ecosistema, ya que considera la IA una cuestión de estabilidad interna, soberanía tecnológica y seguridad nacional.

    Sus propios documentos revelan esta contradicción. El Plan de Acción Global para la Gobernanza de la IA promueve la innovación, la experimentación y los ecosistemas abiertos, al tiempo que exige evaluaciones de riesgos, gestión basada en categorías, mecanismos de emergencia y sistemas de seguridad y trazabilidad.

    El Marco de Gobernanza de Seguridad de la IA 2.0 va aún más allá en esa dirección, abordando los riesgos derivados de los sistemas autónomos, los modelos abiertos, los agentes de IA y la posibilidad de perder el control.

    Además, cuanto más intente China integrar la IA en su infraestructura estatal y militar, más peligrosas serán las vulnerabilidades, infiltraciones o manipulaciones de dichos sistemas. Esto no significa que la seguridad militar por sí sola explique el control chino sobre la IA. Consideraciones políticas, sociales, económicas y de control de la información también influyen. Pero la seguridad nacional forma parte del problema que Pekín intenta resolver.

    China necesita apertura para competir y control para protegerse.

    Sin duda, se trata de un dilema serio. Pekín debe intentar mantener el control sobre sus empresas y el desarrollo nacional de esta tecnología, al tiempo que busca mecanismos que les otorguen la libertad suficiente para innovar y competir al ritmo que exige la carrera tecnológica.

    Un control excesivo podría limitar precisamente la capacidad innovadora que China necesita para alcanzar el liderazgo. Por otro lado, una apertura excesiva podría aumentar los riesgos tecnológicos, políticos y de seguridad nacional que el propio Estado intenta contener.

    Por lo tanto, China necesita acelerar su desarrollo sin renunciar al control. Y cuanto mayores sean las capacidades de los sistemas que desarrolle, más difícil será mantener ambos aspectos simultáneamente.

    El espejo

    Aquí reside quizás el aspecto más interesante de ambos dilemas: cada sistema puede necesitar, en última instancia, algo de lo que caracteriza al otro.

    Estados Unidos necesita mecanismos de control suficientemente sólidos sin convertirse en otra China en su relación con la industria. China, por su parte, necesita suficiente libertad tecnológica sin convertirse en una réplica del modelo estadounidense. No literalmente, por supuesto: hablamos de una tensión estructural.

    Pero este espejo refleja imágenes diferentes para los cuatro actores involucrados en esta contienda: la industria estadounidense y china por un lado; Washington y Pekín por el otro.

    Las industrias necesitan suficiente libertad para investigar, desarrollar y competir. Los gobiernos deben preservar mecanismos que les permitan intervenir cuando esas mismas capacidades comiencen a representar riesgos para la sociedad, la economía o la seguridad nacional.

    Ninguno de los dos gobiernos puede resolver esa tensión ignorando la competencia externa. Estados Unidos reconoce abiertamente en su estrategia que el liderazgo en IA es una cuestión económica y de seguridad nacional. China, por su parte, combina en sus documentos oficiales el objetivo de desarrollar y expandir la IA con la necesidad de mantenerla segura y controlable.

    El espejo, entonces, no muestra dos modelos que intentan asemejarse. Muestra dos sistemas diferentes que se enfrentan a una contradicción similar desde posiciones opuestas: mantener un control suficiente sin renunciar a la ambición de convertirse en líderes.

    La carrera dentro de la carrera

    Llegados a este punto, parece que estamos viendo cómo estos actores se obsesionan con alcanzar primero el modelo más poderoso, cuando quizás otra competencia sea igual de importante: quién será el primero en construir instituciones capaces de gobernar lo que están construyendo.

    En ambos países existen iniciativas regulatorias y mecanismos de evaluación. Sin embargo, la importancia de lo que está en juego —y lo que el liderazgo representa para ambos estados— suele primar sobre otras consideraciones, dejando algunas áreas prácticamente sin abordar.

    Porque desarrollar mecanismos de control no significa necesariamente que el problema esté resuelto. La velocidad a la que surgen nuevas capacidades puede llevar a las instituciones a intentar regular una tecnología en constante transformación, mientras que las propias normas aún están en debate.

    Los experimentos que sirvieron como punto de partida son un ejemplo de este movimiento. La replicación, la autonomía, la adaptación y las capacidades cibernéticas están empezando a surgir y combinarse, mientras que gobiernos, empresas e investigadores aún debaten cómo medir sus riesgos y dónde trazar los límites.

    Y ahí es donde la carrera adquiere otra dimensión.

    Estados Unidos y China no solo compiten por desarrollar mejores modelos, adquirir mayor capacidad informática o encontrar nuevas aplicaciones. También necesitan desarrollar mecanismos capaces de identificar y responder a los riesgos que surgen durante esa competencia.

    Quizás el liderazgo no pertenezca, en última instancia, solo a quien logre construir primero la inteligencia artificial más poderosa, sino también a quien aprenda a coexistir con ella sin perder la capacidad de gobernarla.

    Ganar la carrera no es suficiente. Hay que mantener el control del vehículo durante la carrera.

  • Por unas gafas de sol

    Por unas gafas de sol

    Nos lo cuenta Kirai en su blog.

    Japón es un lugar que alimenta mi curiosidad. Ya llevo más de 22 años aquí, pero sigo sorprendiéndome y aprendiendo cada día.
    Hoy un taxista me pidió permiso para ponerse gafas de sol. Esto es lo que me dijo exactamente: “Mis disculpas, pero el sol me está cegando, y creo que es mejor si me pongo gafas de sol. ¿Te parece bien si me pongo las gafas de sol aunque ya haya puesto en marcha el coche y estemos a medio camino hacia tu destino?”. Sorprendido ante la pregunta, yo le dije que se podía poner las gafas de sol y para mis adentros me dije «¡No hace falta que me pidas permiso!».
    Observé cómo condujo pacientemente hasta llegar a un semáforo donde sacó las gafas de la guantera y se las puso. ¿Me pidió permiso porque consideraba peligroso quitar una mano del volante para alcanzar las gafas? ¿O quizás le resultó descortés ocultar sus ojos?
    Aunque esto de las gafas es la primera vez que me ocurre, sí que son muchos los taxistas que te preguntan si deseas cambiar la temperatura del aire acondicionado o la música en el interior del coche. Es parte de la cultura del omotenashi (おもてなし) (entre otras cosas hacer todo lo posible para que el cliente esté a gusto).