Vivimos convencidos de que el suelo bajo nuestros pies es firme y de que hay cosas tan regulares que podemos confiar plenamente en ellas. Una de esas certezas es la duración del día: veinticuatro horas, ni más ni menos. Sin embargo, basta con observar nuestro planeta con suficiente precisión para descubrir que ninguna de esas dos ideas es del todo cierta. La Tierra se mueve, se deforma y redistribuye constantemente su masa, y su velocidad de rotación también experimenta pequeñas variaciones.

Enormes grietas aparecieron en las calles y carreteras de la ciudad de Wajima, en la prefectura de Ishikawa, en enero 2024
Foto: Getty Images
Los terremotos constituyen una espectacular demostración de que nuestro planeta sigue geológicamente activo. Cuando las rocas se desplazan bruscamente a lo largo de una falla, enormes cantidades de energía son liberadas y la distribución de la masa terrestre cambia. Y cuando cambia la distribución de la masa de un cuerpo que gira, también puede cambiar su velocidad de rotación.
Os invito a escuchar el podcast (arriba) en donde Jorge Laborda catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Castilla-La Mancha, nos habla sobre esta interesante temática (18 min.) y también sobre el curioso tema relacionado con la «duración del día»
Fuente: cienciaes.com

