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  • Capítulo II – El incremento de los alquileres

    Capítulo II – El incremento de los alquileres

    Sigamos desarrollando o analizando la comparativa de nuestra problemática de la vivienda con la de otro entorno político y cultural bastante alejado del nuestro. Y por supuesto no estoy defendiendo la idea de que «aquello sea un paraíso» como veremos especialmente en la última entrega (seguramente mañana)

    En Japón no existe un límite porcentual fijo establecido por ley (como un porcentaje máximo o un tope ligado al IPC) para la subida anual del alquiler. Sin embargo, la ley japonesa (Ley de Arrendamiento de Tierras y Edificios, Shakuchi Shakuya Hō) otorga una gran protección al inquilino frente a subidas unilaterales o injustificadas.

    Imagen representativa de una mediación judicial. (Generada con IA)

    Directrices y derechos del inquilino

    • Criterio de mercado: Para solicitar una subida de renta, el propietario debe justificar que el precio actual ha quedado desfasado debido al aumento de impuestos sobre la propiedad, fluctuaciones de la economía o cambios significativos en los precios de alquiler del entorno urbano.

    • El inquilino puede rechazar la subida: Si el arrendador propone un incremento y el inquilino no está de acuerdo, este no está obligado a aceptarlo ni a abandonar la vivienda.

    • Pago de la renta habitual: Si no hay acuerdo sobre la subida, la ley autoriza al inquilino a seguir pagando la cantidad de alquiler estipulada en el contrato original. Mientras siga abonando ese importe base, el propietario no puede desahuciarlo.

    • Depósito judicial (Kiyotaku): Si el arrendador se niega a recibir la renta habitual exigiendo el monto incrementado, el inquilino puede depositar el importe original en una oficina judicial (Kiyotakusho). Esto demuestra legalmente que el inquilino cumple con sus pagos y evita que se le considere moroso.

    • Resolución de disputas: Si no se llega a un acuerdo, la subida solo puede fijarse mediante mediación civil (Chotei) o mediante sentencia de un tribunal, donde un perito evaluará si el aumento es razonable según el valor real de mercado.

    Tipos de contrato

    El grado de protección depende también de la modalidad contractual:

    1. Contrato estándar (Futsu Shakuya): Es el más habitual. Se renueva automáticamente (por lo general cada 2 años) y el arrendador no puede imponer aumentos arbitrarios ni negarse a renovar sin una causa justa legalmente justificada.

    2. Contrato de duración determinada (Teiki Shakuya): Tiene una fecha de finalización fija sin renovación automática. Al vencer, el contrato termina y, si se quiere formalizar uno nuevo, el propietario puede fijar la nueva renta que desee sin las restricciones del contrato anterior.

    Sinceramente: Creo que todo esto, el tipo de contrato y sobre todo  los mecanismos de mediación, son algo que nos iría «de perlas» en la sociedad española.
    Mañana abordaremos, para finalizar, el tema de los precios. ¿Qué tan caros son estos alquileres?

  • Capítulo I – Analizando parangones

    Capítulo I – Analizando parangones

    Lo que está ocurriendo en España con la vivienda es sin duda algo que hace sonrojar a la Srta. Constitución.
    Artículo 47: «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada». Evidentemente, puedes interpretar esto, como mejor te apetezca, pero yo te sugeriría que profundizaras mucho sobre si tener derecho, es una afirmación que signifique compromiso para alguien. ¿Obliga esto a alguna autoridad institucional, a un cumplimiento a rajatabla?. Yo más bien lo que veo es una promesa fruto de una ensoñación. Un quiero y no puedo y una demostración cristalina de una impotencia social.
    Posiblemente, lo correcto, para analizar un poco esta cuestión, sería buscar un parangón en nuestra sociedad occidental mas próxima. Posiblemente con sociedades europeas que están y son geográfica y culturalmente próximas a nosotros. Lo podemos hacer en cualquier momento, pero he preferido hacer una comparativa interesante fijándome en una sociedad que tiene unas características muy interesantes para el ejercicio: Japón.
    Sociedad destrozada en la segunda mitad de la década 1940-1950 en la Segunda Guerra Mundial. Y que a partir de entonces sufre una transformación verdaderamente espectacular. Una sociedad cuyo territorio está constituido por un archipiélago y donde el suelo se revaloriza a una velocidad también espectacular. Una sociedad con un crecimiento demográfico importante y donde la tercera edad está omnipresente.

    Imagen un tanto onírica y poco realista, alejada de cualquier ambiente urbano, pero acorde con la cultura tradicional japonesa

    Analicemos hoy, el tema de los desalojos o deshaucios:

     

    No existen estadísticas oficiales consolidadas y públicas sobre el número total de los desahucios (o ejecuciones de desalojo forzoso) que se llevan a cabo cada año en Japón, ya que el desahucio judicial forzoso es un recurso extremadamente raro; muy raro en el sistema legal y social japonés.
    Existen varios factores clave que explican por qué la cifra de desahucios ejecutados por vía judicial es mínima en comparación con países occidentales:

    1. Protección legal extrema al inquilino

    La Ley de Arrendamiento de Viviendas de Japón (Shakuchi Shakuya Hō) protege fuertemente al inquilino.
    • Un propietario no puede rescindir un contrato de alquiler común (Ordinary Lease) sin un «motivo justificado» (seitō jiyū), el cual los tribunales interpretan de forma severa. El valor que encierra el concepto «justificado» debe ser realmente importante.
    • La acumulación de impagos de alquiler suele requerir un retraso continuo de al menos 3 a 6 meses antes de que un tribunal acepte tramitar una demanda. Continuo también puede significar reiterativo. (Tomar costumbre de posponer pagos). Tramitar la demanda no significa que el inquilino no pueda solucionar su problematica (o desidia). Está muy protegido.

    2. Proceso judicial largo y costoso

    Iniciar un procedimiento judicial de desalojo (Tatemono Akewatashi) y su posterior ejecución forzosa (Kyōsei Shikkō) es largo y económicamente desincentivador para los arrendadores:
    • El proceso suele prolongarse entre 6 y 12 meses.
    • Los costes judiciales, honorarios de abogados y el pago a la empresa de mudanzas/almacenaje autorizada por el juzgado pueden superar fácilmente el millón de yenes (entre 6.000 y 8.000 euros/dólares).

    3. El sistema de garantes y aseguradoras (Guarantor Companies) Este es un punto muy interesante y diferencial

    En lugar de recurrir al desahucio judicial, la inmensa mayoría de los contratos en Japón exigen un avalista personal (Renshi Hoshōnin) o la contratación de una empresa de garantía de alquileres (Hoshō Kaisha), parecido a una aseguradora.
    • Si un inquilino no paga, la aseguradora asume la deuda e interviene directamente.
    • Ante la presión o la renegociación, la mayoría de los inquilinos morosos optan por abandonar la vivienda voluntariamente o trasladarse a opciones más económicas antes de llegar a la vía judicial.

    4. El fenómeno del abandono de vivienda y la «evaporación»

    En caso de insolvencia severa o problemas económicos, es habitual que el inquilino deje la propiedad por iniciativa propia, rescinda voluntariamente el contrato o incurra en un abandono sin previo aviso (fenómeno conocido informalmente como Yonige o la «evaporación» social Jōhatsu), evitando así el proceso judicial de lanzamiento.

    Nos conviene analizar si a pesar del sueño idílico que emana del artículo 47 de nuestra Constitución, las leyes relacionables protegen el espíritu de ese artículo o bien, la dejadez política motiva puertas por donde la especulación extiende sus garras y ocasiona el panorama que estamos viendo en estos tiempos.

    Mañana hablaremos sobre el incremento del precio de alquileres (por no hacerlo más largo)

  • La nostalgia: Vivir en el pasado

    La nostalgia: Vivir en el pasado

    Vivir en el pasado. La nostalgia. Incluso puede ser saborear el pasado.

    ¿Qué es este sentimiento tan generalizado, tan parte integral de nuestra humanidad?

    Aquí, académicos de la Universidad de Miami exploran las múltiples facetas de la nostalgia y comparten sus reflexiones sobre el tema:

     
    P (Pregunta)

    ¿Qué es la nostalgia y por qué la gente suele recordar el pasado con más cariño del que lo vivió en su momento?

    R (Respuesta)

    Karen Mathews, profesora asociada de historia del arte en la Facultad de Artes y Ciencias: La nostalgia es una emoción importante para las personas porque les permite reinterpretar el pasado y verlo como les gustaría recordarlo. Es tan poderosa porque puede abarcar una compleja mezcla de diferentes emociones: felicidad y tristeza, placer y dolor.

    Jill Deupi, directora ejecutiva y cuidadora principal de la Escuela de Bellas Artes, y directora del Museo de Arte Lowe: Para mí, la nostalgia es una versión destilada y purificada de nuestras experiencias vividas. Los recuerdos cálidos… y el tiempo… suavizan o borran los bordes afilados y las texturas ásperas (es decir, la realidad).

    Amanda Moreno-Schroeder, presidenta y directora de la Colección del Patrimonio Cubano: La nostalgia es un anhelo emocional por el pasado, tanto a nivel personal como colectivo. Como directora de archivos, veo cómo la nostalgia puede ayudar a las personas a dar sentido a sus experiencias vitales. Con el paso del tiempo y la distancia, a menudo recordamos con mayor intensidad los momentos, las relaciones y las tradiciones que nos brindaron alegría que los desafíos que enfrentamos. Al mismo tiempo, la nostalgia puede simplificar o romantizar la historia, por lo que es importante equilibrar la conexión emocional con una comprensión crítica del pasado.

    P

    ¿Cómo influyen los recuerdos de la infancia y la adolescencia en los sentimientos de nostalgia que experimentamos más adelante en la vida?

    R

    Mathews: Los recuerdos de la infancia pueden ser muy útiles para controlar el estrés en el presente. Nos transportan a una época más sencilla, libre de las responsabilidades y presiones de la vida adulta. También nos sirven de inspiración para buscar aquello que nos produce placer y satisfacción en nuestro día a día. Podemos recordar algo o a alguien a quien amábamos y buscar algo similar para experimentar esa misma sensación.

    Deupi: Dado que nuestros primeros años son los más formativos, las experiencias de la juventud juegan un papel fundamental en la nostalgia. ¿Quién no recuerda aún, con una punzada agridulce de añoranza por un pasado inalcanzable, la sensación del pelaje de su peluche favorito, el olor de la colonia o el perfume de un ser querido, el sabor de un plato especial cocinado a la perfección por su abuela, la vista de un paisaje único que una vez fue tan familiar, el sonido de un piso que cruje o una puerta que rechina en una casa que alguna vez amó?

    Moreno-Schroeder: Nuestros primeros recuerdos son fundamentales para nuestra identidad. Elementos culturales clave como la música, la comida, el idioma y los lugares significativos se convierten en marcadores perdurables de quiénes somos. También pueden unir a las comunidades, especialmente a aquellas marcadas por la migración y el exilio, como en el caso de Cuba.

    P

    ¿Puede la nostalgia tener efectos positivos en la salud mental, como reducir el estrés o aumentar los sentimientos de conexión y pertenencia?

    R

    Deupi: No soy experta en salud mental, así que no puedo hablar con autoridad sobre los beneficios de la nostalgia. Lo que sí puedo decir, como alguien que ha trabajado en museos de arte durante tres décadas, es que visitar estas instituciones ha demostrado tener un impacto positivo en el sentido de comunidad y conexión, lo que a su vez genera una mayor sensación de bienestar. Tampoco es raro que los propios museos de arte despierten nostalgia, ya que nuestras galerías están llenas de obras que, arraigadas en experiencias humanas significativas, a menudo evocan —directa o indirectamente— recuerdos profundos. Y luego está, por supuesto, la experiencia misma de visitar el museo, que puede ser un presagio de recuerdos nostálgicos para algunos.

    Moreno-Schroeder: La nostalgia puede fortalecer nuestro sentido de identidad y pertenencia al conectarnos con historias que trascienden la nuestra. En la Colección del Patrimonio Cubano, a menudo vemos a visitantes reconectar con historias familiares y narrativas culturales más amplias a través de materiales de archivo. Estas experiencias pueden ser profundamente reconfortantes, reforzando un sentido compartido de comunidad. Combinada con el contexto histórico, la nostalgia también puede fomentar la reflexión, no solo sobre lo que hemos perdido, sino también sobre cómo nuestras comunidades han evolucionado y perdurado. Los archivos nos ayudan a superar la nostalgia al preservar la complejidad del pasado, permitiéndonos interactuar con la historia tal como se vivió, en lugar de simplemente como se recuerda.

    P

    ¿Se te ocurre alguna obra de arte —un libro, una pintura, una canción— que haya despertado nostalgia en su creador o en ti? ¿Y por qué?

    R

    Mathews: Para mí, toda la música es un estímulo para la nostalgia; es un lugar de recuerdos y una máquina del tiempo. Cuando escucho una canción, me transporta al momento y al lugar donde la escuché, a la gente con la que estaba, a las emociones que experimenté. La música es tan poderosa y evocadora a la hora de evocar experiencias pasadas, proporcionando un punto de referencia sonoro que conecta con vivencias que involucran todos los sentidos.

    Deupi: Hay algunas canciones que me transportan de vuelta, a través del tiempo y el espacio, a la Pensilvania rural, donde mi familia vivía en una granja cuando yo era niño, rodeado de animales, jugando en los silos de grano (no lo intenten en casa, niños) y revolcándonos en la tierra. El éxito de 1978 de Suzi Quatro y Chris Norman, «Stumblin’ In», es una de esas canciones. En cuanto el dúo empieza a cantar «Nuestro amor está vivo, y así comenzamos…», puedo oler el heno, oír el gruñido de los cerdos y sentir el sol en mi cara. Una sonrisa espontánea me acompaña inevitablemente.

    Moreno-Schroeder: La música es uno de los vínculos culturales más poderosos. Guantanamera evoca recuerdos de Cuba al tiempo que incorpora versos de la poesía de José Martí, creando un ancla cultural compartida para generaciones de cubanos. Para muchos, la canción evoca el hogar, la familia y la tradición, sirviendo como una expresión perdurable de la identidad cubana.

    P

    ¿Cómo han contribuido las redes sociales, los servicios de streaming y el resurgimiento de modas, música y programas de televisión del pasado a la creciente fascinación actual por la nostalgia?

    R

    Mathews: Creo que la nostalgia que se experimenta a través de las redes sociales tiene aspectos positivos y negativos. Es evidente que antes no estábamos tan conectados y la información no era tan accesible. Esta conectividad permite acceder a la información y conocer el pasado. Sin embargo, en nuestra cultura de sobreexposición, corremos el riesgo de usar los recuerdos ajenos como sustitutos de los nuestros, apropiándonos de ellos hasta convertirlos en meras simulaciones. Un mejor uso de nuestra cultura comunicativa sería que todos viviéramos el presente y creáramos nuestros propios recuerdos, recuerdos que podamos compartir ahora (en redes sociales y otros medios) y con las generaciones futuras.

    Deupi: Creo que el impacto ha sido doble. La enorme cantidad de contenido digital con la que todos estamos bombardeados a diario ha aumentado, para muchas personas, su anhelo de experimentar —o regresar a— un mundo analógico. Eso es nostalgia en su máxima expresión. Además, tener acceso a una cantidad ilimitada de material de épocas pasadas ha hecho posible revivir experiencias nostálgicas a demanda, por ejemplo, poniendo en cola «Stumblin’ In» por puro capricho.

    Moreno-Schroeder: Las plataformas digitales han hecho que la historia y la cultura sean más accesibles que nunca, creando oportunidades para que las personas redescubran y compartan sus historias personales y colectivas. Fomentan el diálogo intergeneracional, ayudan a preservar las historias familiares y las tradiciones culturales, y fortalecen los lazos con la comunidad y la identidad.

    Fuente original en futurity.org
    La fotografia ha sido generada con Nano Banana IA.

  • Consciencia y medicina china

    Lo que la medicina tradicional china puede enseñarnos sobre la “consciencia sana”

    A middle-aged Asian woman with her arms outstretched and a happy expressionChay_Tee/Shutterstock

    Autoría: Antonio Martín, Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón IiSGM ; Universidad Nebrija

    Hoy en día, la neurociencia considera la conciencia como un mecanismo que está encerrado en el cerebro, como algo que nos permite ser conscientes de información que, de otro modo, sería inconsciente. Esta visión se sustenta en una suposición: que la conciencia es un mecanismo autónomo y autosuficiente, una entidad oculta a la espera de ser localizada y explicada.

    Mi propia investigación siguió inicialmente esta línea de pensamiento, considerando la conciencia como un programa cognitivo creado por áreas concretas del cerebro humano. Sin embargo, el problema de concebir la conciencia como algo tangible es que, en realidad, no podemos “ubicarla”.

    Los investigadores han bautizado esto como el “problema difícil de la conciencia”: ¿cómo es posible que los mecanismos cerebrales físicos se experimenten subjetivamente en lugar de ser meramente inconscientes?

    La medicina tradicional china concibe la conciencia de una forma totalmente diferente. No la ve como un mecanismo o una entidad, sino como una “luz” que brilla cuando nuestro universo interior está en armonía.

    Según esta visión, la conciencia no puede localizarse, extraerse ni estudiarse de forma aislada, ya sea un cerebro en un laboratorio o un programa en un ordenador. En cambio, se asemeja más a una cualidad que una persona puede poseer, similar a conceptos como la salud o la belleza. Al igual que la salud y la belleza, la conciencia puede aparecer y desaparecer, pero su luz brilla con mayor intensidad cuando todo el conjunto cuerpo-mente está en equilibrio.

    La conciencia en la China antigua

    Las primeras referencias al concepto de conciencia en China se remontan a hace aproximadamente 2 200 años, en el Canon Interno del Emperador Amarillo (黃帝內經; HuangDi NeiJing), que explica el concepto de lo sagrado que se manifiesta, conocido como luz espiritual (神; Shen).

    A diferencia de la palabra china contemporánea para “conciencia” (意識; YiShi) –que está influenciada por el concepto de “atención” de la psicología cognitiva occidental–, el concepto tradicional se refiere a una fuerza misteriosa del universo presente en los seres vivos.

    Aunque se considera que la conciencia está coordinada por el corazón, esta surge de la armonía y la conexión de todos los órganos. No puede localizarse ni separarse de los procesos corporales. Por lo tanto, cuando la conciencia brilla con intensidad (神明; ShenMing), una persona encarna un estado óptimo de salud y sabiduría.

    En términos físicos, una conciencia sana se manifiesta no solo como vigilia, estado de alerta y capacidad de respuesta, sino también como ojos brillantes, claridad mental y una presencia consciente.

    Cinco personas haciendo ejercicio en un parqueActividades como el tai chi pueden ayudar a desarrollar una conciencia sana.
    Cheng Shi Song/Unsplash

    Por el contrario, cuando se rompe el equilibrio, la conciencia ilumina un campo más reducido y surgen perturbaciones. En la medicina tradicional china, las perturbaciones y la falta de armonía se producen cuando se pierde el equilibrio natural entre los órganos, como el corazón y el hígado.

    Las consecuencias son la falta de atención o la indiferencia hacia el entorno, trastornos del sueño, falta de creatividad o de sentido en la vida, sensación de irrealidad, ansiedad, impulsividad, aislamiento social, dolor de cabeza y fatiga.

    Esto conduce, en última instancia, a la “enfermedad del espíritu y la mente” (神志病; ShenZhiBing), un estado que se corresponde con el concepto occidental de mala salud mental o enfermedad mental.

    Conciencia y salud mental

    Tanto en la tradición occidental como en la tradicional china, la salud mental puede definirse, en términos generales, como un “estado de bienestar que permite a las personas hacer frente al estrés normal de la vida y desenvolverse de forma productiva”. La gran diferencia radica en dónde se sitúa ese “bienestar”. En las tradiciones occidentales, la salud mental está regida principalmente por la mente. En la medicina tradicional china, una conciencia sana surge de la armonía entre el cuerpo y la mente en su conjunto.

    Las tradiciones chinas pueden, por lo tanto, enseñarnos cómo proteger la salud de nuestra conciencia a través de una serie de enfoques holísticos diferentes. Muchas de estas prácticas ya le resultarán familiares. Pueden adoptar la forma de actividades como la meditación, la atención plena o el yoga, o de hábitos cotidianos como la alimentación y el sueño.

    Cualquiera que haya viajado a China y haya paseado por un parque se habrá sorprendido al ver a tanta gente, sobre todo personas mayores, practicando tai chi en grupo. El tai chi es un arte marcial antiguo que combina movimientos lentos y fluidos con respiración profunda y concentración mental. Su práctica ha demostrado ser muy prometedora para mejorar el equilibrio, reducir el estrés y fortalecer el cuerpo sin impactos.

    En lo que respecta al sueño, las sociedades modernas chinas y occidentales tienen problemas similares, especialmente en nuestra era actual de teléfonos inteligentes e hiperconectividad. Sin embargo, China está recurriendo a su antigua visión tradicional de la salud mente-cuerpo y se está esforzando por desarrollar políticas que promuevan activamente la salud del sueño.

    Dar prioridad al sueño mediante prácticas como una adecuada higiene del sueño protege directamente tanto nuestra salud física como mental. En concreto, protege contra las enfermedades cardíacas y potencia nuestras capacidades cognitivas.

    Todos podemos aprender mucho de la antigua concepción china de la conciencia, que considera la mente y el cuerpo como un todo inseparable y creó actividades que reflejan esta idea.

    Aunque muchos de nosotros practicamos habitualmente actividades de atención plena –ya sea tai chi, meditación, yoga u otras–, es importante recordar por qué existen estas prácticas en primer lugar. Lejos de limitarse a ejercitar o relajar el cuerpo o la mente, ofrecen una forma de unificar y armonizar todo nuestro ser, con el objetivo de fomentar una conciencia brillante y saludable.The Conversation

    Antonio Martín, Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Gregorio Marañón, Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón IiSGM ; Universidad Nebrija Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. 

  • 77

    77

    Para un matemático, el 77 abandona el misticismo y se convierte en un objeto de estudio fascinante por sus propiedades numéricas, algebraicas y su comportamiento dentro de la teoría de números. Para un simple mortal como yo 77 es solo la cuantificación de un trayecto. El que transcurre desde un nacimiento hasta el momento presente. Desde un punto de vista astronómico, solo se trata de las veces que el Sol ha vuelto a «pisar» un punto concreto en el baile Tierra-Sol en el salón de baile que supone esa línea que llamamos eclíptica. Los astrólogos, llaman a eso una «revolución solar» y los sabios populares, cumpleaños. Algunos, supuestamente más duchos, prefieren hablar de aniversario y los nativos digitales, en su ánimo de teclear lo menos posible, escriben «cumple»

    Es un número hermoso; resultado de sumar los primeros ocho números primos:

    2 + 3 + 5 + 7 + 11 + 13 + 17 + 19 = 77

    Los matemáticos verían mucha más poesía en el número y nos dirían que se trata de un «compuesto semiprimo» que tiene tres divisores propios: 1, 7 y 11.
    Sin embargo, la poesía que veo es prosa poética y se trata solo del relato de una vida que ya empieza a ser larga.