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  • Lenguas

    Lenguas

    ¿Acaso te creías que íbamos a ser originales en algo? —No hombre, no. Ni en los toros ni en la tan cacareada diversidad lingüística. No somos únicos, ni por asomo.
    Eso sí: donde unos ven y están convencidos de sus riquezas culturales, otros lo convertimos en una especie de deporte de combate, poco dispuestos a ceder nada y a entorpecerlo todo.

    Aunque el país es lingüísticamente muy homogéneo (más del 98% de la población habla japonés estándar), la geografía montañosa e insular dio lugar a una enorme diversidad del habla local.

    1. Lenguas indígenas e independientes

    Aparte del japonés, la UNESCO reconoce otras lenguas autóctonas que no son dialectos del japonés, sino idiomas distintos en peligro de extinción:

    • Idioma Ainu: Lengua aislada (sin emparentar con el japonés) hablada históricamente por el pueblo ainu en la isla septentrional de Hokkaidō.
    • Lenguas Ryukyuenses:Familia de 5 a 6 lenguas distintas (como el okinawense, miyako, yaeyama, etc.) habladas en las islas del sur (Okinawa).Aunque emparentadas con el japonés en la familia japónica, son ininteligibles entre sí y con el japonés estándar.

    2. Principales grupos dialectales del japonés (Hōgen)

    El japonés continental se divide comúnmente en varios grandes bloques geográficos:

    Grupo DialectalRegión PrincipalCaracterísticas Destacadas
    Tōkyō / Kanto-benTokio y alrededoresEs la base del Japonés Estándar (Hyōjungo) utilizado en la educación y los medios.
    Kansai-benOsaka, Kioto, KobeFamoso por su entonación melódica, léxico propio (p. ej., Akan en vez de Dame) y su presencia en la comedia.
    Tōhoku-benNoreste de HonshuNotorio por acortar palabras y su pronunciación «arrastrada» (a veces llamado cómicamente Zūzū-ben).
    Kyūshū-benIsla de Kyūshū (Fukuoka, Kagoshima)Usa partículas gramaticales distintas y variaciones como el Hakata-ben.
    Chūgoku / Shikoku-benOeste de la isla principal y ShikokuMuestra influencias intermedias con terminaciones verbales características.

    No existe ninguna ley constitucional ni estatuto legal escrito que declare expresamente el japonés como la «lengua oficial» (Kōyōgo) de Japón.

    Sin embargo, el japonés es la lengua oficial de facto del país. Toda la legislación, las resoluciones judiciales, el sistema educativo, los trámites administrativos y las comunicaciones del gobierno se realizan exclusivamente en japonés (concretamente en Hyōjungo o japonés estándar).

    Existen dos excepciones locales con cierto reconocimiento administrativo:

    • Prefectura de Okinawa (Islas Ryukyu): Aunque la administración funciona en japonés, el gobierno local y diversas iniciativas regionales protegen y promueven las lenguas ryukyuenses como patrimonio cultural.
    • Isla de Hokkaidō: La legislación nacional contempla la Ley de Promoción de la Cultura Ainu, mediante la cual el Estado financia la preservación y enseñanza de la lengua ainu, aunque no tiene estatus de cooficialidad administrativa.

    En resumen: Problemas, pocos. Pamplinas; menos aún. Pragmatismo y practicidad al ciento por cien.
    Deberíamos aprender (y esto es una opinión totalmente personal) que cuando una lengua está próxima a su desaparición, no es a consecuencia de ataques exteriores. Los usos y costumbres mandan, siempre. Muere por inacción, por desuso. Que se promuevan iniciativas en pro de guardar su memoria y evitar su desaparición de los registros es algo bueno y deseable, pero tratar de imponer su uso, es algo «contra natura»
    Dejarla morir en paz, preservando su recuerdo.

  • La razón del carnet.

    La razón del carnet.

    Contundentemente se dice: Es para garantizar la seguridad vial y el orden público.
    Otra cosa es que lo consiga. Sabemos que el carnet solo, no hace milagros, pero junto con todo el ordenamiento que lo acompaña y rodea, consigue mucho.
    El permiso de conducir obligatorio asegura que cada conductor:


    • ¿La I.A. puede compararse con una máquina que pueda o deba ser conducida?
    • ¿Su uso permite a las autoridades identificar algún modo de responsabilidad por parte de, llamémosle, conductor del proceso?
    • ¿Sería conveniente que antes de su uso en ciertos niveles de procesos generativos, hubiera una capacitación necesaria y obligatoria?
    • ¿Debería contemplar el concepto de responsabilidad punible?


  • Gutenberg

    Gutenberg

    Un hermoso nombre para un editor de textos y mucho más.

    Me acabo de comprar este librito. Hasta ahora he ido aprendiendo todo lo relacionado con plantillas y también con contenido; la forma de componer, distribuir y ordenar los textos y los elementos de una entrada (o de la plantilla) tirando de intuición.
    Este proceder tiene una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que llegas «con profundidad» (la que da la experiencia de la prueba, error, corrección y acierto) y por otro lado, tiene el inconveniente de que «chupa tiempo» que es un contento.
    Un libro para aprender los controles de vuelo. Porque, volamos con WordPress.

  • Consciencia y medicina china

    Lo que la medicina tradicional china puede enseñarnos sobre la “consciencia sana”

    A middle-aged Asian woman with her arms outstretched and a happy expressionChay_Tee/Shutterstock

    Autoría: Antonio Martín, Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón IiSGM ; Universidad Nebrija

    Hoy en día, la neurociencia considera la conciencia como un mecanismo que está encerrado en el cerebro, como algo que nos permite ser conscientes de información que, de otro modo, sería inconsciente. Esta visión se sustenta en una suposición: que la conciencia es un mecanismo autónomo y autosuficiente, una entidad oculta a la espera de ser localizada y explicada.

    Mi propia investigación siguió inicialmente esta línea de pensamiento, considerando la conciencia como un programa cognitivo creado por áreas concretas del cerebro humano. Sin embargo, el problema de concebir la conciencia como algo tangible es que, en realidad, no podemos “ubicarla”.

    Los investigadores han bautizado esto como el “problema difícil de la conciencia”: ¿cómo es posible que los mecanismos cerebrales físicos se experimenten subjetivamente en lugar de ser meramente inconscientes?

    La medicina tradicional china concibe la conciencia de una forma totalmente diferente. No la ve como un mecanismo o una entidad, sino como una “luz” que brilla cuando nuestro universo interior está en armonía.

    Según esta visión, la conciencia no puede localizarse, extraerse ni estudiarse de forma aislada, ya sea un cerebro en un laboratorio o un programa en un ordenador. En cambio, se asemeja más a una cualidad que una persona puede poseer, similar a conceptos como la salud o la belleza. Al igual que la salud y la belleza, la conciencia puede aparecer y desaparecer, pero su luz brilla con mayor intensidad cuando todo el conjunto cuerpo-mente está en equilibrio.

    La conciencia en la China antigua

    Las primeras referencias al concepto de conciencia en China se remontan a hace aproximadamente 2 200 años, en el Canon Interno del Emperador Amarillo (黃帝內經; HuangDi NeiJing), que explica el concepto de lo sagrado que se manifiesta, conocido como luz espiritual (神; Shen).

    A diferencia de la palabra china contemporánea para “conciencia” (意識; YiShi) –que está influenciada por el concepto de “atención” de la psicología cognitiva occidental–, el concepto tradicional se refiere a una fuerza misteriosa del universo presente en los seres vivos.

    Aunque se considera que la conciencia está coordinada por el corazón, esta surge de la armonía y la conexión de todos los órganos. No puede localizarse ni separarse de los procesos corporales. Por lo tanto, cuando la conciencia brilla con intensidad (神明; ShenMing), una persona encarna un estado óptimo de salud y sabiduría.

    En términos físicos, una conciencia sana se manifiesta no solo como vigilia, estado de alerta y capacidad de respuesta, sino también como ojos brillantes, claridad mental y una presencia consciente.

    Cinco personas haciendo ejercicio en un parqueActividades como el tai chi pueden ayudar a desarrollar una conciencia sana.
    Cheng Shi Song/Unsplash

    Por el contrario, cuando se rompe el equilibrio, la conciencia ilumina un campo más reducido y surgen perturbaciones. En la medicina tradicional china, las perturbaciones y la falta de armonía se producen cuando se pierde el equilibrio natural entre los órganos, como el corazón y el hígado.

    Las consecuencias son la falta de atención o la indiferencia hacia el entorno, trastornos del sueño, falta de creatividad o de sentido en la vida, sensación de irrealidad, ansiedad, impulsividad, aislamiento social, dolor de cabeza y fatiga.

    Esto conduce, en última instancia, a la “enfermedad del espíritu y la mente” (神志病; ShenZhiBing), un estado que se corresponde con el concepto occidental de mala salud mental o enfermedad mental.

    Conciencia y salud mental

    Tanto en la tradición occidental como en la tradicional china, la salud mental puede definirse, en términos generales, como un “estado de bienestar que permite a las personas hacer frente al estrés normal de la vida y desenvolverse de forma productiva”. La gran diferencia radica en dónde se sitúa ese “bienestar”. En las tradiciones occidentales, la salud mental está regida principalmente por la mente. En la medicina tradicional china, una conciencia sana surge de la armonía entre el cuerpo y la mente en su conjunto.

    Las tradiciones chinas pueden, por lo tanto, enseñarnos cómo proteger la salud de nuestra conciencia a través de una serie de enfoques holísticos diferentes. Muchas de estas prácticas ya le resultarán familiares. Pueden adoptar la forma de actividades como la meditación, la atención plena o el yoga, o de hábitos cotidianos como la alimentación y el sueño.

    Cualquiera que haya viajado a China y haya paseado por un parque se habrá sorprendido al ver a tanta gente, sobre todo personas mayores, practicando tai chi en grupo. El tai chi es un arte marcial antiguo que combina movimientos lentos y fluidos con respiración profunda y concentración mental. Su práctica ha demostrado ser muy prometedora para mejorar el equilibrio, reducir el estrés y fortalecer el cuerpo sin impactos.

    En lo que respecta al sueño, las sociedades modernas chinas y occidentales tienen problemas similares, especialmente en nuestra era actual de teléfonos inteligentes e hiperconectividad. Sin embargo, China está recurriendo a su antigua visión tradicional de la salud mente-cuerpo y se está esforzando por desarrollar políticas que promuevan activamente la salud del sueño.

    Dar prioridad al sueño mediante prácticas como una adecuada higiene del sueño protege directamente tanto nuestra salud física como mental. En concreto, protege contra las enfermedades cardíacas y potencia nuestras capacidades cognitivas.

    Todos podemos aprender mucho de la antigua concepción china de la conciencia, que considera la mente y el cuerpo como un todo inseparable y creó actividades que reflejan esta idea.

    Aunque muchos de nosotros practicamos habitualmente actividades de atención plena –ya sea tai chi, meditación, yoga u otras–, es importante recordar por qué existen estas prácticas en primer lugar. Lejos de limitarse a ejercitar o relajar el cuerpo o la mente, ofrecen una forma de unificar y armonizar todo nuestro ser, con el objetivo de fomentar una conciencia brillante y saludable.The Conversation

    Antonio Martín, Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Gregorio Marañón, Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón IiSGM ; Universidad Nebrija Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. 

  • I’m sorry

    I’m sorry

    Pido disculpas!
    Creo que me he liado como una alfombra persa en el almacén.
    Una RSS de una entrada de Tot Barcelona (perdón, Miquel) ha salido catapultada
    al correo de los suscriptores.
    Como dijo su majestad el Jeta honorario:

  • Dolor

    Dolor

    El dolor es una experiencia paradójica: nos aísla en lo más profundo de nuestra mente, pero al mismo tiempo es la huella más universal de la condición humana. No entiende de tiempos ni de permisos; llega como un visitante no deseado que desarmoniza el cuerpo o quiebra la calma del alma. No sé, para el resto de los seres vivos o sintientes, supongo que de algún modo, el dolor va parejo con la consciencia y en este sentido todos ellos, tendrán alguna u otra forma de dolor.

    Sin embargo, en su crudeza, el dolor cumple una función vital: es la alarma que nos avisa de que algo requiere atención. Mientras que el dolor físico señala la herida que busca cicatrizar, el dolor emocional revela aquello que nos importa, lo que hemos amado o lo que necesitamos sanar. No es un destino permanente, sino un proceso de transformación que, aunque nos deja marcas, también nos enseña la verdadera medida de nuestra fortaleza.

    El dolor puede presentarse como un «regalo» inesperado que viene envuelto con el papel coloreado del miedo. Pocas cosas atemorizan más que sufrir un dolor sin saber su razón, su causa. Ese desconocimiento envuelve el dolor, añadiéndole temor. En muchas ocasiones, cuando el profesional de la salud te explica la causa de tu dolor, esa información resulta ser la primera capa analgésica, el primer alivio.

  • 77

    77

    Para un matemático, el 77 abandona el misticismo y se convierte en un objeto de estudio fascinante por sus propiedades numéricas, algebraicas y su comportamiento dentro de la teoría de números. Para un simple mortal como yo 77 es solo la cuantificación de un trayecto. El que transcurre desde un nacimiento hasta el momento presente. Desde un punto de vista astronómico, solo se trata de las veces que el Sol ha vuelto a «pisar» un punto concreto en el baile Tierra-Sol en el salón de baile que supone esa línea que llamamos eclíptica. Los astrólogos, llaman a eso una «revolución solar» y los sabios populares, cumpleaños. Algunos, supuestamente más duchos, prefieren hablar de aniversario y los nativos digitales, en su ánimo de teclear lo menos posible, escriben «cumple»

    Es un número hermoso; resultado de sumar los primeros ocho números primos:

    2 + 3 + 5 + 7 + 11 + 13 + 17 + 19 = 77

    Los matemáticos verían mucha más poesía en el número y nos dirían que se trata de un «compuesto semiprimo» que tiene tres divisores propios: 1, 7 y 11.
    Sin embargo, la poesía que veo es prosa poética y se trata solo del relato de una vida que ya empieza a ser larga.

  • No es la Luna…

    No es la Luna…

    …es el Sol: así influye el calor extremo en los comportamientos delictivos

    Luna llena

    Kabir9698/Shutterstock

    Autoría: César San Juan, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

    Desde tiempos remotos, la cultura popular ha atribuido a la Luna llena la capacidad de alterar el comportamiento humano y desatar impulsos violentos. De hecho, la palabra “lunático” tiene ese origen. Sin embargo, la investigación científica no ha encontrado pruebas sólidas de que este cuerpo celeste rocoso condicione nuestro comportamiento.

    Donde sí encontramos evidencia empírica, y cada vez más robusta, es en la relación entre las altas temperaturas y el incremento de la violencia. No es la Luna lo que debería preocuparnos. Es el Sol.

    El calor como detonante: qué dice la ciencia

    Recientes estudios sobre la relación entre temperatura y crimen han producido hallazgos tan reveladores como inquietantes. Un metaanálisis publicado en Environmental Health Perspectives, que analizó estudios publicados entre 1946 y 2023, concluyó que las temperaturas elevadas se asocian de forma consistente con mayores tasas de criminalidad, especialmente de carácter violento. Y en Finlandia , la temperatura ambiente explicó el 10% de la varianza en la tasa de crimen violento a lo largo de más de una década, con un aumento del 1,7% por cada grado centígrado adicional.

    Otro estudio sobre 44 ciudades estadounidenses entre 2005 y 2022 encontró que el riesgo de ser víctima de un delito era especialmente alto en aquellas localidades donde las temperaturas se desviaban de sus registros históricos.

    ¿Cómo se explican estos hallazgos? Por un lado, la hipótesis temperatura-agresión sostiene que el calor produce un estrés fisiológico que incrementa la irritabilidad, reduce el autocontrol e induce impulsividad. Por otra parte, la teoría de las actividades rutinarias sugiere que, cuando hace calor, la gente sale más, cambia sus hábitos, y aumentan las oportunidades de encuentro entre potenciales agresores y posibles víctimas.

    Lejos de ser mutuamente excluyentes, probablemente ambos mecanismos actúan en paralelo.

    Violencia en el hogar: el espacio privado no es más seguro

    El efecto del calor no se limita al espacio público. La violencia intrafamiliar y, de forma especialmente preocupante, la violencia de género siguen un patrón estacional bien documentado. En Estados Unidos, el Bureau of Justice Statistics constató que las tasas de violencia en la pareja son significativamente más altas en verano (un 12%) que en el resto del año.

    En España, las cifras son especialmente elocuentes. Según datos del Ministerio de Igualdad, se observa una pauta estacional persistente: los meses con mayor concentración de víctimas son los de verano y las vacaciones navideñas. Esta doble estacionalidad –verano y Navidad– revela algo crucial: no es solo el calor lo que importa (o el frío) sino la convivencia forzosa. Las vacaciones implican más horas compartidas entre víctima y agresor, un mayor aislamiento de la mujer respecto a su red de apoyo social y posibles tensiones económicas añadidas.

    Sea como fuere, es imprescindible subrayar un matiz fundamental: el calor no “crea” maltratadores. La violencia de género es un problema estructural, arraigado en dinámicas de poder y control. Lo que las altas temperaturas pueden hacer es aumentar las probabilidades de que un potencial agresor pierda el control de sus impulsos. El factor ambiental actúa como desencadenante, no como causa.

    La sombra del cambio climático

    Si la temperatura y la violencia están vinculadas, el cambio climático añade una dimensión preocupante a este panorama. Un estudio publicado en Environmental Research Letters en el 2020 combinó modelos estadísticos de crimen con 42 modelos climáticos globales y proyectó que Estados Unidos podría sufrir entre 2,3 y 3,2 millones de crímenes violentos adicionales entre 2020 y 2099, dependiendo del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero.

    La criminalidad, como tantas otras consecuencias del calentamiento global, no es neutra desde el punto de vista de la equidad: golpeará con más fuerza a quienes ya parten de una posición de desventaja. Las regiones con mayor vulnerabilidad social, menor acceso a climatización y tejidos urbanos más densos –las llamadas “islas de calor” urbanas– experimentarán este efecto con mayor intensidad. La criminalidad, como tantas otras consecuencias del calentamiento global, no es neutra desde el punto de vista de la equidad: golpeará con más fuerza a quienes ya parten de una posición de desventaja.

    La “buena” noticia es que estas proyecciones son sensibles al escenario de emisiones. Los mismos modelos muestran que un calentamiento limitado a 1,5ºC (el umbral del Acuerdo de París) implicaría daños significativamente menores que un escenario de emisión sin restricciones. Dicho de otro modo, cada décima de grado que se evite no solo preserva glaciares y ecosistemas: también puede salvar vidas en los barrios más vulnerables de nuestras ciudades.

    Más allá del mito lunar

    La Luna, con toda su carga poética y simbólica, no altera las estadísticas criminales. El aumento de la temperatura terrestre sí lo hace. La evidencia acumulada en décadas de investigación criminológica, epidemiológica y psicológica dibuja un panorama meridiano: el calor extremo incrementa la agresión en el espacio público, amplifica el riesgo de violencia intrafamiliar y, con la llegada del cambio climático, amenaza con convertirse en un factor de inseguridad de primera magnitud.

    Entender estos patrones puede ayudarnos a diseñar políticas públicas más eficaces: reforzar los servicios de atención a víctimas de violencia de género durante los meses estivales, intensificar la presencia policial en momentos y espacios de mayor riesgo, o integrar la variable climática en los modelos de prevención del delito.The Conversation

    César San Juan, es Profesor de Psicología Criminal. Dpto. Psicología Social, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea  El artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

  • Hoy, Meta, a juicio.

    Hoy, Meta, a juicio.

    Meta enfrenta un juicio clave por la adicción de menores a las redes sociales.
    Las grandes empresas tecnológicas vuelven a situarse en el centro del debate público y judicial. En el marco de una serie de demandas sin precedentes en Estados Unidos, Meta (matriz de Instagram, Facebook y WhatsApp) enfrenta un proceso judicial crucial donde se cuestiona el diseño mismo de sus plataformas y su impacto en la salud mental de los niños y adolescentes.
    ¿Tendremos esta vez, una sentencia acorde al daño causado?
    La voracidad de Meta, deja muy atrás cualquier forma de ética y su jerarquía de valores no entiende de otra cosa que no sea su beneficio.

    Un modelo de negocio bajo sospecha.

    La acusación central en estos litigios sostiene que las tecnológicas habrían implementado intencionadamente algoritmos y funciones de diseño orientados a maximizar el tiempo de permanencia, generando conductas adictivas en usuarios jóvenes. Entre las consecuencias señaladas por los demandantes y expertos en salud mental se incluyen:

    • Cuadros de ansiedad severa
    • Trastornos de la conducta alimentaria y dismorfia corporal.
    • Aislamiento social y deterioro del rendimiento académico.

    El argumento de la acusación se fundamenta en que las plataformas priorizan la métrica del enganche y los ingresos publicitarios por encima del bienestar y la seguridad de los menores de edad.

    Precedentes y presión en aumento,

    El proceso actual no ocurre de forma aislada. A lo largo del año, la compañía dirigida por Mark Zuckerberg ha recibido importantes reveses judiciales e indemnizaciones millonarias en tribunales de California y Nuevo México, donde se la declaró responsable de negligencia por no implementar barreras de protección efectivas para los usuarios más vulnerables.

    Por su parte, Meta ha argumentado de manera reiterada que cuenta con decenas de herramientas de supervisión parental, límites de tiempo e iniciativas de privacidad diseñadas específicamente para adolescentes, defendiendo que la complejidad de la salud mental juvenil depende de múltiples factores externos.

    ¿Un punto de inflexión para la industria?

    Más allá de las indemnizaciones financieras que puedan resultar de estas demandas, el resultado de estos juicios sienta jurisprudencia sobre una pregunta clave: ¿tienen las plataformas el deber legal y moral de rediseñar sus productos si resultan perjudiciales para la salud pública? De consolidarse estos veredictos, la industria Big Tech podría verse obligada a transformar drásticamente el funcionamiento de sus algoritmos de recomendación y las políticas de acceso de menores en todo el mundo.

  • La Necesidad de Colonizar el Espacio

    La Necesidad de Colonizar el Espacio

    La frase fue acuñada por el científico ruso Konstantín Tsiolkovski, considerado uno de los padres teóricos de la cosmonáutica y la aviación moderna. Tsiolkovski la escribió originalmente en una carta en 1911, reflexionando sobre la exploración espacial y el futuro de la civilización fuera de nuestro planeta.
    Si meditamos un poco sobre la frase, nos daremos cuenta de que responde mucho más a una necesidad que a un anhelo. Nuestra pobre, pero emergente consciencia de especie, empieza a entender que, con la actual dirección de la demografía, no tardaremos en percibir que, lo que parecía un sueño romántico de las novelas de ciencia ficción, se va convirtiendo en imperativa necesidad; algo que abordar y conseguir.
    Salvo que se produzca un cambio radical e imprevisto en las dinámicas culturales o biológicas globales que aumente masivamente la natalidad, la población terrestre no se duplicará, pero es que no hace falta que lo haga, como para alcanzar niveles difíciles de soportar. Diez mil quinientos millones, para 2080, es un más que posible punto de colapso al que la ciencia indica que «no se debería llegar».

    El asentamiento en el sistema solar interior.
    La Luna servirá como el primer astillero y base de pruebas. Le seguirá Marte, que presenta enormes desafíos atmosféricos y de ingeniería. Aunque la terraformación (alterar el clima y la atmósfera de un planeta para hacerlo habitable) es un objetivo fascinante, la falta de una magnetosfera activa en Marte para detener el viento solar hace que los primeros asentamientos deban ser complejos presurizados, probablemente construidos bajo tierra o en tubos de lava para proteger a los habitantes de la radiación cósmica.

    Economía y hábitats artificiales.
    Para romper la dependencia del pozo gravitatorio de la Tierra (lanzar un kilo de material al espacio es prohibitivamente caro), la civilización deberá sostenerse con recursos locales. La minería de asteroides proporcionará agua, oxígeno y metales. En lugar de colonizar planetas hostiles, la física a largo plazo apunta a las megaestructuras espaciales, como los Cilindros de O’Neill: inmensos hábitats cilíndricos rotatorios que generan gravedad artificial por fuerza centrífuga y albergan biomas enteros flotando en el vacío.

    Evolución biológica y transhumanismo.
    El cuerpo humano evolucionó exclusivamente para funcionar con 1G de gravedad y bajo la protección de una atmósfera densa. Vivir permanentemente en microgravedad o en entornos de alta radiación obligará a la especie a adaptarse. Esto sucederá primero mediante soluciones médicas y, eventualmente, a través de la edición genética o la integración con interfaces tecnológicas. El aislamiento en diferentes rincones del sistema solar podría incluso dar lugar a múltiples ramas evolutivas de la humanidad.

    El salto interestelar y filosófico.
    Llegar a exoplanetas en otros sistemas estelares requerirá superar las enormes distancias del espacio. Las soluciones tecnológicas abarcan desde velas solares impulsadas por láser hasta naves generacionales donde civilizaciones enteras nacerían y morirían en tránsito. Filosóficamente, este paso obligará a un cambio de paradigma profundo, redefiniendo nuestro lugar en el orden natural y transformándonos de una especie confinada a las fronteras terrestres a una civilización verdaderamente cósmica.

  • Eclipse si; eclipse no.

    Eclipse si; eclipse no.

    Tengo la impresión; corríjanme si me equivoco, de que si no fuera por cuatro divulgadores serios y sobre todo por el oportunismo que se le presenta a los medios en formato «serpiente de verano» serían muy pocos los que sabrían que va a ocurrir un eclipse. Pero claro, cuando hay que vender papel o minutos de televisión, el orden lógico de la importancia de las noticias en pleno verano, se destarota (como diría un catalán), es decir, se desconcierta, se confunde, se altera.
    Lo único que debe importar de un eclipse es que, a pesar de su corta duración, ofrece una cantidad nada despreciable de datos para que nuestros científicos (generalmente alejados de brillos artificiales de popularidad) puedan seguir estudiando el comportamiento de nuestra estrella.

    Quizás uno de los eclipses inolvidables, fue aquel que nos relató una eminencia, esta vez del humor. Eugenio:


    ¿Alguien duda de cuánto, nos conviene comprender el comportamiento del Sol, sus anomalías, sus ciclos, etc.?

  • Otra multa a Meta

    Otra multa a Meta

    Con algo más de 500 millones de dólares, dictaminó un juez del Distrito Judicial de Santa Fe, multar a Meta, la casa madre (o de los horrores) que da vida a cosas como Facebook, Instagram y WhatsApp.
    ¡Bien; muy bien! Me alegro, aunque estoy convencido de que para pararle los pies a ese señor con cara de iluminado por los dioses y que responde al nombre de Mark, se necesita mucha más contundencia que «multitas» de algo más de 500 millones. 
    Y que conste que creo «intuir» lo que vale esa cifra. Con el «algo más» tendría mi vida solucionada a cuerpo de rey y la de mis herederos. Pero, como diría Jordi Pujol, «això, ara no toca».

    Pero no solo pasa en las redes. También ocurre lo mismo, en esta esfera de los blogs. Blogger es posiblemente la más utilizada y desde luego no lo es, porque sea la mejor, sino por el hecho de que es la que obliga menos a pasar por una cierta curva de aprendizaje. Y es una pena, porque con un 15% más de esfuerzo, cualquiera podría moverse en plataformas mucho más «libres» exentas de despotismos y mejor preparadas para poder ver cumplidas determinadas aspiraciones culturales (o intelectuales, si lo prefieres)

    A mí me resulta increíble e incomprensible el «enganche» que sufre el personal en relación con las grandes redes. Tengo la impresión de que a la mayoría del colectivo les resulta imposible imaginar siquiera, que hay alternativas, como mínimo igual de buenas, tanto para Facebook, como para Instagram o WhatsApp.
    Y prefieren vivir esclavizados en esos tres castillos medievales, que buscar si hay otros que tengan las puertas más abiertas y se muevan basados en comportamientos menos ocultos y herméticos.