Categoría: misceláneas

  • Completando y mejorando

    Completando y mejorando

    Hoy he añadido dos «virtudes» a mi WordPress:

    Por un lado la IA integrada que mantenía sin activar. Abarca un montón de sitios dentro de la estructura. Le puedes encomendar tareas de todo tipo. Incluso en el apartado «apariencia»; es decir, modificaciones en lo que en otros sitios llamaríamos plantilla y que requiere conocimientos. Aquí no hacen falta; simplemente lo pides y listo. La he estrenado pidiéndole que me añadiera un widget que anuncie la última entrada de mi blog en Blogger. ¡Fantástico! 30 segundos han sido suficientes.
    Es impresionante ver como cuando le pides algo, empieza a analizar la estructura del código fuente y busca las instrucciones para lograr el cambio o añadido. Y en un plis plas! claro.

    Por otro lado, he añadido un plugin (o plug-in)  que me permite usar el editor de bloques (que es el sistema de escritura nativo aquí) o alternativamente un editor de textos convencional como el que puedes encontrar en Blogger (algo parecido al Word). Muy útil cuando no quieres plantearte otra cosa que una entrada simple. El sistema de bloques es mucho más potente y es capaz de construir entradas muy elaboradas (con video, pódcast, galería de fotos, etc. etc.,) pero hay ocasiones en que prefieres usar el editor simple (lo llaman Editor Clásico).
    Un plugin es un pequeño (o no tan pequeño) programa adicional que se añade al software de WP. Es un componente o aplicación de software adicional que se instala en un programa principal (en este caso WordPress) para añadir funciones nuevas o ampliar las existentes sin modificar su código base. Hay miles de ellos que sirven para multitud de cosas diferentes.

  • Por unas gafas de sol

    Por unas gafas de sol

    Nos lo cuenta Kirai en su blog.

    Japón es un lugar que alimenta mi curiosidad. Ya llevo más de 22 años aquí, pero sigo sorprendiéndome y aprendiendo cada día.
    Hoy un taxista me pidió permiso para ponerse gafas de sol. Esto es lo que me dijo exactamente: “Mis disculpas, pero el sol me está cegando, y creo que es mejor si me pongo gafas de sol. ¿Te parece bien si me pongo las gafas de sol aunque ya haya puesto en marcha el coche y estemos a medio camino hacia tu destino?”. Sorprendido ante la pregunta, yo le dije que se podía poner las gafas de sol y para mis adentros me dije «¡No hace falta que me pidas permiso!».
    Observé cómo condujo pacientemente hasta llegar a un semáforo donde sacó las gafas de la guantera y se las puso. ¿Me pidió permiso porque consideraba peligroso quitar una mano del volante para alcanzar las gafas? ¿O quizás le resultó descortés ocultar sus ojos?
    Aunque esto de las gafas es la primera vez que me ocurre, sí que son muchos los taxistas que te preguntan si deseas cambiar la temperatura del aire acondicionado o la música en el interior del coche. Es parte de la cultura del omotenashi (おもてなし) (entre otras cosas hacer todo lo posible para que el cliente esté a gusto).