Hoy he añadido dos «virtudes» a mi WordPress:
Por un lado la IA integrada que mantenía sin activar. Abarca un montón de sitios dentro de la estructura. Le puedes encomendar tareas de todo tipo. Incluso en el apartado «apariencia»; es decir, modificaciones en lo que en otros sitios llamaríamos plantilla y que requiere conocimientos. Aquí no hacen falta; simplemente lo pides y listo. La he estrenado pidiéndole que me añadiera un widget que anuncie la última entrada de mi blog en Blogger. ¡Fantástico! 30 segundos han sido suficientes.
Es impresionante ver como cuando le pides algo, empieza a analizar la estructura del código fuente y busca las instrucciones para lograr el cambio o añadido. Y en un plis plas! claro.
Por otro lado, he añadido un plugin (o plug-in) que me permite usar el editor de bloques (que es el sistema de escritura nativo aquí) o alternativamente un editor de textos convencional como el que puedes encontrar en Blogger (algo parecido al Word). Muy útil cuando no quieres plantearte otra cosa que una entrada simple. El sistema de bloques es mucho más potente y es capaz de construir entradas muy elaboradas (con video, pódcast, galería de fotos, etc. etc.,) pero hay ocasiones en que prefieres usar el editor simple (lo llaman Editor Clásico).
Un plugin es un pequeño (o no tan pequeño) programa adicional que se añade al software de WP. Es un componente o aplicación de software adicional que se instala en un programa principal (en este caso WordPress) para añadir funciones nuevas o ampliar las existentes sin modificar su código base. Hay miles de ellos que sirven para multitud de cosas diferentes.


