
Imagen generada con IA
Con algo más de 500 millones de dólares, dictaminó un juez del Distrito Judicial de Santa Fe, multar a Meta, la casa madre (o de los horrores) que da vida a cosas como Facebook, Instagram y WhatsApp.
¡Bien; muy bien! Me alegro, aunque estoy convencido de que para pararle los pies a ese señor con cara de iluminado por los dioses y que responde al nombre de Mark, se necesita mucha más contundencia que «multitas» de algo más de 500 millones.
Y que conste que creo «intuir» lo que vale esa cifra. Con el «algo más» tendría mi vida solucionada a cuerpo de rey y la de mis herederos. Pero, como diría Jordi Pujol, «això, ara no toca».
Pero no solo pasa en las redes. También ocurre lo mismo, en esta esfera de los blogs. Blogger es posiblemente la más utilizada y desde luego no lo es, porque sea la mejor, sino por el hecho de que es la que obliga menos a pasar por una cierta curva de aprendizaje. Y es una pena, porque con un 15% más de esfuerzo, cualquiera podría moverse en plataformas mucho más «libres» exentas de despotismos y mejor preparadas para poder ver cumplidas determinadas aspiraciones culturales (o intelectuales, si lo prefieres)
A mí me resulta increíble e incomprensible el «enganche» que sufre el personal en relación con las grandes redes. Tengo la impresión de que a la mayoría del colectivo les resulta imposible imaginar siquiera, que hay alternativas, como mínimo igual de buenas, tanto para Facebook, como para Instagram o WhatsApp.
Y prefieren vivir esclavizados en esos tres castillos medievales, que buscar si hay otros que tengan las puertas más abiertas y se muevan basados en comportamientos menos ocultos y herméticos.
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