Día: 26 de enero de 2026

  • Sobre mi fotografía

    Sobre mi fotografía

    Si algo se asocia con la fotografía, es la capacidad que tiene de reproducir el aspecto exacto de los sujetos, objetos o situaciones captadas con la cámara. Pero ¿tiene que ser, necesariamente esa, su única función?
    Ya desde los inicios de la fotografía, se acusó una clara tendencia a “crear” la escena, más que a simplemente reproducirla. Por aquel entonces se limitaban a iluminar, más allá de la luz natural, para de ese modo poder alterar fondos y manipular, volúmenes, acentuar texturas y poco más. Con el tiempo fueron llegando valores como el surrealismo y otras corrientes que fueron aplicados en la praxis fotográfica.
    Pocas cosas ofrecen más controversia que el modo en que se aceptan estas corrientes, pero lo que sí puedo decir es que cuanta más cultura fotográfica tiene el observador de las imágenes, menos dificultades tiene en aceptar corrientes como, por ejemplo, el impresionismo fotográfico.
    En este sentido, me considero un fotógrafo multidisciplinar que tanto puede expresarse con abstracciones complicadas, impresionismos de diferentes niveles, como un realismo de escena. Máxime ahora, que ya retirado de la profesión, puedo sentirme sin ningún tipo de faja como las que acostumbran a constreñir al autor, provenientes de las demandas del cliente.

  • Extrañas nostalgias

    Extrañas nostalgias

    En tiempos confusos

    foto:ⓒHowell photography

    No sé vosotros, pero a mí, me ocurre que de vez en cuando me surge una extraña nostalgia de algo que en realidad solo he conocido muy ocasionalmente. Y me refiero al ambiente aldeano, lo rústico, la paz del campo, el ritmo de lo estacional, el calor del sol puro y sin reflejos de los cristales urbanos.
    Me ocurre en contadas ocasiones, pero me ocurre. Y muy posiblemente lo pueda relacionar con ese estrés añadido que supone el deterioro social, los fallos de las infraestructuras, la incerteza del transporte público, la ineficacia de los servicios, la fricción social fruto de una ciudadanía cada vez más insatisfecha.

    POR CIERTO. Y en este sentido de las cosas:
    En mi juventud blandí con cierto entusiasmo pancartas del no a la OTAN. Era fruto del entusiasmo que ocasiona la sangre joven, testosterónica y adrenalínica. Luego la madurez me armó de conformismo y ahora, curiosamente, en mi vejez, creo ver, de nuevo, en la OTAN, un enemigo, más que un amigo.