Día: 29 de septiembre de 2026

  • Aprender

    Aprender

    Confieso que soy un fan de Juan Luis Arsuaga.
    Por si ahora mismo no os viene a la testa, de quién se trata, os recordaré que es un paleo-antropólogo, codirector de Atapuerca, escritor conferenciante y biólogo. Al pie una foto suya. Para su filosofía de vida, se declara «epicúreo» Y sinceramente, me unen o coincido en muchas cosas con él. Incluso la afición a los relojes. La admiración solo es una puerta. El habitáculo que abre esa puerta es algo rico y que me complace. He aprendido muchas cosas con él (o de él; como prefieras).
    Me encanta la idea que transmite sobre el propósito (sentido, si quieres) de la vida. Señala dos con los que estoy absolutamente de acuerdo, por bien que puedan parecer alejados de lo que ordinariamente se escucha al respecto. Yo los interpreto así:

    …Señalaría dos propósitos.
    ♠ El primero es aprender. Venimos a aprender lo cual irremediablemente supone compartir conocimientos y depositarlos en una caja común que se va transmitiendo por generaciones. Probablemente, todos esos pequeños descubrimientos que hacemos cotidianamente, son la más apreciable fuente de felicidad. El aprendizaje es hijo de la curiosidad. Empiezas a ser anciano cuando pierdes el deseo de aprender; a ser posible, algo cada día. 
    ♠ El segundo propósito es cumplir con tu cuota de aportación a la evolución de nuestra especie. En este sentido, tus hijos, seguramente pueden ser uno de los valores más claros, pero no el único. Tus aportaciones a la sociedad, sean de la índole que sean, suman y potencian el camino de nuestra evolución. Recuerda que somos una especie social y aunque parezca increíble, «entre todos lo hacemos todo»

    Juan Luis Arsuaga (foto: Librotea)
    Juan Luis Arsuaga (foto: Librotea)