Mes: agosto 2026

  • Bitácora de 17/8/2026

    Bitácora de 17/8/2026

    Las 6:32 es una de las mejores horas, cuando aún no hay luz alguna que asome por el horizonte del este, quizás tan solo una insinuación; mejor hora, decía, para recoger una perla que me inspire el día. Dice:

    «Me gustaría que cuando les falte a mis nietas, fuese ese abuelo que supo ser juguete, cometa, diccionario, racha de viento que mece las espigas, penúltimo refugio, libro abierto a todas las lecturas, aquel hombre mayor que siempre ofrecía sonrisas a cambio de besos y caricias.» (J.L.Trujillo)

    A dieciocho días de la maldita caída, el dolor (especialmente costal) sigue siendo la incomodidad más manifiesta. Me advirtieron de que esto sería lento, pero uno siempre tiene el temor de que su esto no sea el mismo que el mío y el diagnóstico, no sea acertado. Pero no queda otra, que soportar y de vez en cuando aliviarse con algun analgésico. Sigo muy preocupado también por el tiempo (aún no sé cuánto) que no podré utilizar la CPAP para dormir.

    Me satisface el cambio a WordPress. Los buenos amigos han reaccionado bien y han comprendido que la molestia añadida por ser otra plataforma distinta a la suya es poca y, además, una oportunidad para aprender algo nuevo. Echo de menos algunos saludos que antes recibía y que ahora extraño. Quizás vuelvan… ojalá.

    Puede que sea por la proximidad de una fecha que siempre consideré importante, que estos días se disparen las emociones. Y como dice mi sabio amigo Okanu: «Ojo con eso»
    Veamos cómo transcurre la jornada.

  • La Necesidad de Colonizar el Espacio

    La Necesidad de Colonizar el Espacio

    La frase fue acuñada por el científico ruso Konstantín Tsiolkovski, considerado uno de los padres teóricos de la cosmonáutica y la aviación moderna. Tsiolkovski la escribió originalmente en una carta en 1911, reflexionando sobre la exploración espacial y el futuro de la civilización fuera de nuestro planeta.
    Si meditamos un poco sobre la frase, nos daremos cuenta de que responde mucho más a una necesidad que a un anhelo. Nuestra pobre, pero emergente consciencia de especie, empieza a entender que, con la actual dirección de la demografía, no tardaremos en percibir que, lo que parecía un sueño romántico de las novelas de ciencia ficción, se va convirtiendo en imperativa necesidad; algo que abordar y conseguir.
    Salvo que se produzca un cambio radical e imprevisto en las dinámicas culturales o biológicas globales que aumente masivamente la natalidad, la población terrestre no se duplicará, pero es que no hace falta que lo haga, como para alcanzar niveles difíciles de soportar. Diez mil quinientos millones, para 2080, es un más que posible punto de colapso al que la ciencia indica que «no se debería llegar».

    El asentamiento en el sistema solar interior.
    La Luna servirá como el primer astillero y base de pruebas. Le seguirá Marte, que presenta enormes desafíos atmosféricos y de ingeniería. Aunque la terraformación (alterar el clima y la atmósfera de un planeta para hacerlo habitable) es un objetivo fascinante, la falta de una magnetosfera activa en Marte para detener el viento solar hace que los primeros asentamientos deban ser complejos presurizados, probablemente construidos bajo tierra o en tubos de lava para proteger a los habitantes de la radiación cósmica.

    Economía y hábitats artificiales.
    Para romper la dependencia del pozo gravitatorio de la Tierra (lanzar un kilo de material al espacio es prohibitivamente caro), la civilización deberá sostenerse con recursos locales. La minería de asteroides proporcionará agua, oxígeno y metales. En lugar de colonizar planetas hostiles, la física a largo plazo apunta a las megaestructuras espaciales, como los Cilindros de O’Neill: inmensos hábitats cilíndricos rotatorios que generan gravedad artificial por fuerza centrífuga y albergan biomas enteros flotando en el vacío.

    Evolución biológica y transhumanismo.
    El cuerpo humano evolucionó exclusivamente para funcionar con 1G de gravedad y bajo la protección de una atmósfera densa. Vivir permanentemente en microgravedad o en entornos de alta radiación obligará a la especie a adaptarse. Esto sucederá primero mediante soluciones médicas y, eventualmente, a través de la edición genética o la integración con interfaces tecnológicas. El aislamiento en diferentes rincones del sistema solar podría incluso dar lugar a múltiples ramas evolutivas de la humanidad.

    El salto interestelar y filosófico.
    Llegar a exoplanetas en otros sistemas estelares requerirá superar las enormes distancias del espacio. Las soluciones tecnológicas abarcan desde velas solares impulsadas por láser hasta naves generacionales donde civilizaciones enteras nacerían y morirían en tránsito. Filosóficamente, este paso obligará a un cambio de paradigma profundo, redefiniendo nuestro lugar en el orden natural y transformándonos de una especie confinada a las fronteras terrestres a una civilización verdaderamente cósmica.

  • ¿Sirve de algo?

    ¿Sirve de algo?

    ¿De qué sirve que Google nos avise de un terremoto segundos antes de que ocurra?

    Móvil con una alerta de terremoto
       

      Autoría:  Fernando Medina Morales, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Pablo Máyer Suárez, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

      El 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia. El seísmo provocó graves daños en ciudades como Cali, Pereira o Manizales y dejó más de un centenar de fallecidos en las primeras horas. Entre los testimonios recogidos tras el desastre, apareció uno especialmente revelador: algunas personas habían recibido una alerta de Google en sus teléfonos antes de sentir el terremoto.

      No era la primera vez que ocurría. Apenas unas semanas antes, los fuertes terremotos que sacudieron Venezuela habían hecho que muchos usuarios descubrieran una función de sus teléfonos Android que probablemente desconocían: el móvil puede advertirnos de un seísmo antes de que lleguen las sacudidas más intensas. Parece casi una predicción. Pero no lo es.

      Millones de teléfonos convertidos en sensores sísmicos

      El sistema Android Earthquake Alerts aprovecha un dispositivo que millones de personas llevan permanentemente consigo. Los teléfonos inteligentes incorporan acelerómetros, pequeños sensores capaces de registrar movimiento. Cuando numerosos móviles situados en una misma zona detectan señales compatibles con un terremoto, esa información puede utilizarse para identificar el evento, estimar su localización y magnitud, y enviar alertas a otros dispositivos.

      La clave está en la velocidad. Las primeras ondas generadas por un seísmo pueden ser detectadas antes de que las sacudidas potencialmente más peligrosas lleguen a lugares más alejados. La información electrónica viaja mucho más rápido. Esa diferencia puede proporcionar desde unos pocos segundos hasta decenas de segundos de anticipación, dependiendo de la localización del usuario respecto al terremoto.

      La escala alcanzada por el sistema resulta difícil de imaginar. Una investigación publicada en Science en 2025 mostró que Android Earthquake Alerts estaba operativo en 98 países. Durante sus primeros años de funcionamiento, llegó a enviar alrededor de 18 millones de alertas mensuales y contribuyó a ampliar enormemente la población mundial con acceso a algún tipo de alerta sísmica temprana.

      Pero los propios resultados del sistema contienen un dato que obliga a mirar el problema desde otra perspectiva: no todas las alertas llegan antes de comenzar el movimiento. En el citado estudio, un 36 % de los usuarios que respondieron indicó haber recibido el aviso antes de sentir el terremoto, un 28 %, mientras ya sentían las vibraciones y un 23 %, después.

      Por tanto, conseguir segundos de anticipación es técnicamente difícil. E, incluso cuando se consiguen, aparece una segunda pregunta, probablemente más importante: ¿qué hacemos las personas con esos segundos?

      Recibir una alerta no significa estar protegido

      Imaginemos que nuestro teléfono nos advierte de que, en veinte segundos, comenzarán fuertes sacudidas.

      ¿Cuánto tardamos en entender qué está ocurriendo? ¿Sabemos inmediatamente qué debemos hacer? ¿Nos protegemos o buscamos primero información? ¿Miramos a nuestro alrededor para comprobar qué hacen los demás? ¿Llamamos a alguien? ¿Intentamos salir del edificio?

      Cada una de estas decisiones consume una parte del tiempo que la tecnología acaba de proporcionarnos. Por eso, existe una diferencia fundamental entre tiempo de aviso y tiempo útil de protección.

      Los sistemas de alerta temprana suelen representarse mediante una secuencia relativamente sencilla: detección del peligro, procesamiento, emisión del aviso, recepción por parte de la población.

      Sin embargo, desde la perspectiva de la gestión de emergencias, esa secuencia está incompleta. Después de recibir el mensaje comienza otro proceso que pasa por las fases de interpretación, decisión y acción. Y este segundo recorrido no depende fundamentalmente de sensores, algoritmos o redes de telecomunicaciones, sino de las personas.

       

       

      El tiempo que no estábamos midiendo

      Precisamente, para estudiar ese intervalo, nuestra investigación, desarrollada desde la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Grupo de Investigación Geografía, Medio Ambiente y Tecnologías de la Información Geográfica (GEOTIGMA), propone el concepto de latencia social: el tiempo que transcurre entre la recepción de una alerta y la realización de la acción esperada por parte de la población.

      Partimos, para ello, de una idea sencilla: no es solo saber cuándo enviamos una alerta; se precisa tener en cuenta el momento en el que comienza la respuesta social. Así, en una alerta sísmica temprana, donde la ventaja proporcionada por la tecnología puede medirse en segundos, dedicar ese margen a interpretar el mensaje, comprobar qué sucede o decidir cómo actuar puede consumir una parte sustancial –o incluso la totalidad– del tiempo disponible.

      Podemos resumirlo en una fórmula muy sencilla:

      Tiempo de anticipación tecnológica − latencia social = tiempo efectivo disponible para protegerse

      No se trata de una ecuación física, ni pretende predecir matemáticamente el comportamiento individual. Es una forma de visualizar algo que con frecuencia olvidamos al evaluar los sistemas de alerta: el tiempo que consigue ganar la tecnología y el tiempo que finalmente puede utilizar una persona no son necesariamente el mismo.

      Nos quedamos pegados a la pantalla en vez de actuar

      Esta cuestión empieza a aparecer también en las investigaciones sobre alertas sísmicas. Estudios sobre el comportamiento ante sistemas de alerta temprana han observado que algunas personas emplean segundos críticos mirando la pantalla del teléfono y no adoptan de inmediato la conducta protectora recomendada.

      En la misma línea, las investigaciones recientes sobre Android Earthquake Alerts están comenzando a incorporar la respuesta de los usuarios junto a parámetros tradicionalmente tecnológicos, como el tiempo de detección, la precisión o los segundos de anticipación.

      Este cambio de enfoque es importante. Durante años, hemos intentado conseguir que las alertas lleguen cada vez más rápido. Ahora debemos plantearnos otra pregunta: ¿somos capaces de conseguir que las personas reaccionen también más rápido y, sobre todo, correctamente?

      Ganar segundos no basta

      Los seres humanos no tenemos la capacidad de actuar tal y como lo hacen las redes de transporte por tren que, en Japón, por ejemplo están diseñadas para frenar o detener automáticamente los convoyes antes de que lleguen las ondas sísmicas más destructivas, para evitar descarrilamientos masivos catastróficos. Las personas necesitamos un tiempo de asimilación y respuesta.

      Los terremotos de Venezuela y Colombia han demostrado hasta dónde puede llegar la tecnología: millones de teléfonos pueden convertirse en una red capaz de detectar un peligro y advertirnos antes de que lo sintamos. Sin embargo, la clave radica en la necesidad de preguntarnos qué ocurre después de que el teléfono vibra.

      El próximo gran avance en los sistemas de alerta quizá no consista solo en conseguir que el mensaje llegue antes, sino en lograr que esos segundos ganados por la tecnología se conviertan realmente en segundos ganados para salvar vidas.The Conversation

      Fernando Medina Morales, Profesor de Geografía, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Pablo Máyer Suárez, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation

    • Primeras impresiones

      Primeras impresiones

      Había utilizado esto, no recuerdo bien, pero hace años (más de diez, seguro). No era un experto en WordPress, pero creo que podría decir que me desenvolvía bien. Y ahora, al volver, la sorpresa no ha sido pequeña: Se parece poco a lo que yo conocí y tanto su potencia como sus posibilidades han crecido tanto que casi que abruman.
      Desde el primer momento me di cuenta de que la modalidad gratuita, limitaba mucho el desarrollo de un buen sitio, tanto si iba a ser destinado como blog, como si se trataba de un espacio web más completo. Y consecuentemente me hice una cuenta de pago. Al fin y al cabo, el importe de un par de cervezas al mes, no creo que me ocasione riesgos económicos. Y a cambio recibía un nombre de dominio (paisdenox.com).
      He podido experimentar de primera mano cuáles son las dificultades más ásperas para completar una curva de iniciación, especialmente si se viene de usar otra plataforma como pueda ser Blogger. Al hecho de aprender, hay que añadir el desaprender.
      La propuesta de usar un sistema de bloques en el editor de texto (donde escribes tus entradas) al principio parece un «auténtico coñazo» pero poco a poco se le van descubriendo las bondades. Lo divertido es que cuando ya le empiezas a «pillar el tranquillo», descubres que se puede instalar un plugin que te permite alternar en cada momento el uso del sistema de bloques y el sistema de editor clásico (muy parecido a un Word sintetizado).
      Pero… ¡ojo! Usar el sistema de bloques supone tener a tu alcance un grupo de herramientas de IA tanto para la corrección, modificación de estilo o generación de imágenes para la entrada en cuestión.

      Sencillamente: Para los que nos gusta remenar, toquetear, construir, etc… esto es una joya que no se acaba nunca y está repleto de posibilidades. A mi edad, excitar mis neuronas es casi tan necesario como el mover las piernas. Muy posiblemente será un aprendizaje que, más allá del entretenimiento, tendrá poca contrapartida, pero verás… uno aspira a conservar en lo posible la poca salud que tiene y no perder frescura neuronal y poco más.
      A pesar de todo, mi opción pasa por el máximo minimalismo posible. Plantilla sencilla y las mínimas distracciones posible; que por cierto, esto también hay que aprenderlo.

      Imprescindible: https://wordpress.com/es/support/empezar-a-utilizar-wordpress-com/

    • ¿Está en peligro la democracia en España?

      ¿Está en peligro la democracia en España?

      Mi respuesta corta, atendiendo a lo que afirman  los principales organismos e índices internacionales independientes, sería no:

      La democracia en España no está en peligro inminente de desaparecer, pero sí afronta tensiones y desafíos significativos en cuanto a su calidad e institucionalidad.
      Cosa bien distinta es la percepción de los ciudadanos (este es el famoso «pero» que no puede ni debe faltar). Porque esta cuestión se parece mucho a la de los indicadores económicos. Mientras se afirma que todo va «viento en popa y a toda vela» la cesta de la compra, cada vez pesa menos y cuesta más, y llegar a fin de mes es para una gran mayoría un alarde de imaginación y esfuerzo.

      1. La perspectiva institucional e internacional: Democracia plena.

      Busco información entre los principales indicadores globales que miden el estado de las democracias y observo que sitúan a España en el bloque de las democracias plenas o liberales:
      The Economist (Democracy Index): Clasifica a España como una democracia plena, situándose habitualmente en torno al puesto 22 global.
      V-Dem Institute (Varieties of Democracy): Incluye a España en el grupo de las democracias liberales con altos estándares de derechos políticos y electorales.
      Freedom House: Otorga a España puntuaciones elevadas (alrededor de 91/100) en derechos políticos y libertades civiles.
      Desde esta perspectiva, las instituciones del Estado de derecho con sus elecciones libres y transparentes, alternancia en el poder, libertades públicas y separación de poderes ofrecen sin duda la imagen de que continúan operando de forma efectiva y sólida. Pero no nos engañemos, más allá de los análisis del mundo experto, hay una realidad incuestionable:
      Que el peor peligro para una democracia consolidada es que su ciudadanía la perciba en peligro.

      2. Los principales focos de tensión y debate público.

      Aunque las bases democráticas son sólidas, existen varios factores de preocupación señalados por analistas, juristas y la ciudadanía:
      ♦Polarización política: El clima de confrontación acentuado en el Parlamento y en el debate público dificulta los grandes consensos de Estado y desgasta la confianza ciudadana en la clase política.
      ♦Politización de la justicia e instituciones: Los bloqueos y discusiones partidistas en la renovación de órganos constitucionales (como el Consejo General del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional) generan dudas (¿dudas o certezas?) sobre la independencia institucional.
      ♦Percepción de la corrupción: Informes como el de Transparencia Internacional reflejan un estancamiento o un leve retroceso en la percepción ciudadana sobre la transparencia y la lucha contra la corrupción institucional.
      ♦Desinformación y calidad del debate: La fragmentación mediática y el auge de la desinformación en redes sociales afectan a la convivencia cívica y al juicio informado de los electores.

      En resumen:

      España experimenta síntomas de fatiga y erosión en la calidad del debate político compartidos por muchas democracias occidentales contemporáneas, pero sus estructuras institucionales y constitucionales mantienen un nivel de salud y resiliencia elevado. Pero recordemos aquella sabiduría popular que dice:
      Mal de muchos, consuelo de tontos.

    • La miseria de nuestro periodismo en el genocidio

      La miseria de nuestro periodismo en el genocidio

      La autora de este artículo es Francesca Fornario.
      Reblogueado desde  rafaelpoch.com

      Los soldados israelíes han orinado en las cunas, han defecado en las ollas, han quemado los libros, han destrozado las fotos de boda que colgaban de la pared de la casa de los recién casados, se han hecho selfies contoneándose con la ropa interior de la novia, que habían robado de los cajones, por encima del uniforme de camuflaje, han grabado un vídeo para enviárselo a su novia, han grabado un vídeo para aumentar el número de seguidores, pero no se puede decir que sea un genocidio y, en cualquier caso, «Harry y Meghan, junto con sus hijos Archie y Lilibet, se han reunido con el rey Carlos III en Highgrove, la residencia privada del soberano en los Cotswolds».

      Los soldados israelíes hicieron que los perros destrozaran a un joven discapacitado y lo dejaron morir desangrado, mientras se llevaban a rastras a la madre que les suplicaba que lo ayudaran, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, «Belen conduce la lancha a motor en topless, con una mano sujeta el timón y con la otra se cubre».

      Los soldados israelíes han marcado puntos jugando al tiro al blanco. Un día había que disparar a los niños en la cabeza, otro día en los testículos, otro día en la rótula, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Massimo Recalcati analiza psicológicamente a Michele Mari, que ha ganado el premio Strega (y ninguno de los dos dice que sea un genocidio).

      El Gobierno israelí bloquea la salida de Gaza y la entrada a los periodistas, a los médicos e incluso a las galletas y la mermelada, porque son demasiado calóricas para las mujeres y los niños, mientras que el 77 % de la población sufre graves niveles de inseguridad alimentaria y, por ello, la mortalidad infantil se ha duplicado, pero no se puede decir que sea un genocidio; y, de todos modos, Dua Lipa se ha casado en Sicilia con 150 cannoli y un helado de sandía con flores de jazmín cristalizadas, recolectadas a las 5 de la mañana.

      Han disparado contra las personas hambrientas que hacían cola en los puntos de distribución de alimentos, matando a dos mil de ellas; han destruido la red de abastecimiento de agua, obligando a los supervivientes a sobrevivir con 6 litros por persona, cuando, según la OMS, para garantizar la higiene se necesitan entre 50 y 100, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, «Taylor Swift y Travis Kelce presentan a su nuevo perrito, aunque han decidido mantener la discreción sobre los detalles más íntimos» (No sé, Tgcom24 los llama así).

      Han acribillado a balazos el coche en el que una familia intentaba ponerse a salvo; han acribillado a balazos la ambulancia que se dirigía a rescatar a la niña, única superviviente en el habitáculo bajo los cuerpos ensangrentados de sus tíos, acribillaron el habitáculo para matar a la niña superviviente, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Prada propone unas zapatillas de rafia en tonos beige adornadas con el icónico logotipo triangular y acabados en piel.

      Han atacado 36 de los 36 hospitales en funcionamiento, han dejado morir a los recién nacidos en las incubadoras tras cortar la corriente, han asesinado a más de 1 500 médicos y enfermeros, han detenido a decenas de ellos sin juicio ni acusación formal, y los han hacinado en cárceles donde los presos son sistemáticamente torturados y violados con objetos punzantes introducidos en el ano hasta lesionarles los órganos internos, en las cárceles donde hay más de 300 niños detenidos por terrorismo en virtud de la ley que considera terrorista al niño que lanza una piedra contra el tanque que está ocupando su pueblo, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, Tarantino deja la dirección y vuelve a actuar junto a Kylie Minogue.

      Han detenido las ambulancias, han hecho bajar a los paramédicos desarmados, los han asesinado uno tras otro, los han enterrado a los quince junto con sus ambulancias bajo la arena, pero no se puede decir que sea un «genocidio» y, en cualquier caso, Sinner alivia los calambres con zumo de pepinillos.

      Han arrasado ciudades enteras, colegios, iglesias, mezquitas, campos de fútbol y cafeterías a orillas del mar; han ocupado militarmente casi el 70 % de la Franja; han destruido todas las universidades; han obligado al 90 % de la población a vivir en tiendas de campaña, incendiado las tiendas, asesinado a más de 72 000 personas —21 000 de ellas niños—, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, este verano puede realzar sus pestañas con postizos desechables para resaltar la mirada sin apelmazarlas.

      Han disparado a los pescadores por pescar, a los periodistas por ejercer su profesión, matando a cientos de ellos en ejecuciones selectivas, pero no se puede decir que sea un genocidio; y, en cualquier caso, es el año del Caballo de Fuego en el calendario del horóscopo chino, y los asuntos prácticos, en particular los relacionados con el hogar y la familia, generan tensiones, pero solo si es usted Libra.

      Han hecho sobrevolar en plena noche los campamentos de desplazados con drones que emitían llantos de bebés y ladridos de perros para que la gente, aterrorizada, saliera al exterior y luego atacarla, pero no se puede decir que sea un genocidio y, de todos modos, sale el nuevo sencillo de Beyoncé.

      Han bombardeado sin piedad el Líbano, ocupado el sur del país, arrasado pueblos, obligado a huir a un millón de personas, matado desde el 7 de octubre a más de mil palestinos en Cisjordania, donde no hay Hamás, detenido, en Cisjordania, a uno de cada cuatro palestinos a lo largo de su vida y, también allí, han arrasado pueblos, degollado ovejas, talado olivos, agredido a las monjas, disparado a los sacerdotes y amenazado con armas a los carabineros italianos y a los diputados estadounidenses, además de torturar y secuestrar a activistas internacionales, a los eurodiputados, a los médicos y a los periodistas de todo el mundo; además, han instaurado un sistema de apartheid y han presentado planes de limpieza étnica mediante vídeos generados con IA en los que, en lugar de las casas de los palestinos, aparecen complejos turísticos de lujo y casinos, y a Trump y Netanyahu paseando por el paseo marítimo; pero no se puede decir que sea un genocidio, ni siquiera se pueden interrumpir las relaciones militares, comerciales y estratégicas con Israel, ni tampoco se puede dejar de vender armas a Israel; y solo se puede sancionar 20 —o mejor dicho, 21— veces a Putin por haber invadido Ucrania, pero cero veces a Israel, que ha invadido Palestina, el Líbano, Siria, ha bombardeado seis Estados soberanos con las armas de Trump, quien sanciona a los jueces internacionales, a la ONU y a cualquiera que tenga el valor de decir «genocidio» y de denunciar el apartheid; y, en cualquier caso, Giorgia Meloni, que no dice «genocidio», no reconoce a Palestina, no sanciona a Israel y aumenta el gasto militar tal y como le pide Trump, viste de Cucinelli —que detesta el verde y adora los colores pastel— y no dice «genocidio»; Giorgia Meloni, que promete mano dura contra los maranza, contra los migrantes irregulares y contra los Antifa, pero no mueve un dedo contra los asesinos israelíes y estadounidenses, acude a la peluquería de Mara Carfagna y Elisabetta Gregoraci para hacerse un «long bob» rubio miel con balayage.

      Y hay dos cosas que estudiarán las generaciones futuras: cómo fue posible y cómo fue posible que nosotros, los periodistas, habláramos principalmente de otras cosas. «Se nota que todos aspiraban al Premio Strega».

      (Publicado en: https://www.ilfattoquotidiano.it/2026/07/16/genocidio-gaza-crimini-israeliani-silenzio-media-notizie/8449070/)

    • Predecir un eclipse, ¿quién fué el primero?

      Predecir un eclipse, ¿quién fué el primero?

      La primera predicción documentada de un eclipse solar en la historia se le atribuye al filósofo, matemático y astrónomo griego Tales de Mileto,  y tuvo lugar el 28 de mayo del año 585 a. C.
      Según el historiador Heródoto, los medos y los lidios (pueblos de la actual Turquía) llevaban más de cinco años en una guerra sangrienta. Durante una encarnizada batalla, el cielo se oscureció de repente a pleno día. Tanto impacto causó este evento astronómico entre los combatientes que interpretaron el fenómeno como una señal divina de desaprobación, obligándolos a suspender la lucha inmediatamente y a firmar un tratado de paz. Por esta razón, el evento pasó a la historia como la Batalla del Eclipse. Heródoto relata explícitamente que Tales había advertido previamente a los jonios sobre el suceso, señalando el año exacto en el que ocurriría. El famoso divulgador Isaac Asimov llegó a describir este momento como «el nacimiento de la ciencia», al sustituir los mitos por la observación naturalista del cosmos.

      ¿Cómo logró predecirlo sin computadoras ni telescopios?

      Tales no contaba con la física newtoniana ni conocía con exactitud la mecánica celeste moderna. Y aunque no existe un registro escrito de su método exacto, los historiadores de la ciencia barajan dos hipótesis principales: Uso de patrones babilónicos (El Ciclo Saros): Los astrónomos babilónicos llevaban siglos registrando los movimientos lunares y solares en tablillas de arcilla. Descubrieron que las alineaciones del Sol, la Luna y la Tierra tienden a repetirse en patrones regulares cada 18 años, 11 días y 8 horas (período conocido como el ciclo Saros). Se cree que Tales viajó por Oriente Medio, aprendió estas observaciones y dedujo la ventana temporal en la que podía ocurrir un eclipse. Estimación por intervalo de año: A diferencia de las predicciones astronómicas actuales (precisas al segundo), lo más probable es que Tales no predijera el día ni la hora exacta, sino únicamente el año en que las condiciones astronómicas hacían factible un eclipse visible en la región. Una predicción que hoy consideraríamos prácticamente inservible.
      A pesar de la tradición clásica, muchos astrónomos e historiadores modernos contemplan la hazaña con cierto escepticismo. En la época de Tales ni siquiera se comprendía del todo que la Luna era la encargada de bloquear la luz del Sol (un descubrimiento atribuido tiempo después a Anaxágoras o Empédocles). Por ello, existe el debate de si la famosa predicción fue una demostración genial de cálculo empírico o una tremenda dosis de buena suerte con el timing.

      El salto definitivo hacia la precisión absoluta en la era moderna ocurrió a principios del siglo XVIII y tiene un gran protagonista: el astrónomo británico Edmond Halley  (famoso también por calcular la órbita del cometa que lleva su nombre). En 1715, Halley logró algo inédito para la época: calculó y predijo el eclipse solar del 3 de mayo de 1715 con un nivel de exactitud matemática casi perfecto. El eclipse de Halley (1715): Un hito científico y social. A diferencia de las estimaciones aproximadas de la antigüedad, Halley no solo predijo que ocurriría el eclipse, sino que trazó la franja exacta de oscuridad (totality) que atravesaría Inglaterra. Precisión asombrosa: Su predicción sobre el momento exacto del eclipse sobre Londres solo tuvo un margen de error de 4 minutos, y la trayectoria geográfica que dibujó apenas se desvió por unos 30 kilómetros. El uso de la gravedad de Newton: Halley pudo lograr esta hazaña porque aplicó la recién nacida Ley de Gravitación Universal de su gran amigo Isaac Newton (de hecho, fue Halley quien financió la publicación de las Principia de Newton). Con estas leyes físicas, calculó las complejas fuerzas orbitales entre la Tierra, la Luna y el Sol. Mapa para el público: Días antes del evento, publicó y distribuyó un mapa impreso para calmar a la población inglesa, explicando que la «oscuridad repentina» no era un presagio divinos ni un mal agüero contra el rey Jorge I, sino el resultado matemático de la mecánica celeste.

      El entusiasmo de Halley por promover la ciencia tuvo, irónicamente, ese «efecto secundario» no deseado.
      En su afán por calmar a la gente y animarla a presenciar el fenómeno sin miedo a presagios divinos, recomendó observar el Sol. Aunque sugirió usar cristales ahumados con humo de vela o vidrios tintados de verde o azul, la realidad es que la protección era completamente deficiente para los estándares de seguridad ocular que conocemos hoy.

      Aunque no existen registros médicos precisos del número de afectados en 1715, la acumulación de casos de visión borrosa o cegueras parciales tras cada gran eclipse a lo largo de los siglos XVIII y XIX hizo que los médicos empezaran a documentar formalmente la retinopatía solar.
      Esto cambió drásticamente la manera de comunicar estos eventos: se pasó de invitar abiertamente a la población a «mirar al cielo» a enfatizar, por encima de todo, el uso de filtros astronómicos homologados o métodos de proyección indirecta.

      Ni que decir tiene que esta información siempre estará sujeta a revisión. Hay sospechas de que la cultura china, ya era capaz de cierta precisión a la hora de anunciar eclipses, varios siglos antes que los astrónomos babilónicos.