Pienso que probablemente este sea un buen momento para iniciar un blog; uno más porque ya tengo otro (en Blogger).
Septuagenario, a un poquito más de medio camino para llegar a octogenario. Poca salud y una cabeza que empieza a joderme la marrana olvidando cosas. Nada preocupante, según los médicos, que me sonríen y sugieren alguna app. de notas para el dispositivo.
Observador desapasionado del mundo, objetivo y sin ninguna influencia política, ni pensamiento filosófico concreto (quizás todos).
No soy ni tengo complejo de flautista de Hamelín. Así que no haría un carajo por incrementar el número de seguidores, ni el de comentarios, y si me lee alguien, contento; y si no, también.
Escribir para uno mismo es bueno. Es una forma de ordenar y consolidar los pensamientos. Una forma de dialogar consigo mismo, un ejercicio epistolar donde el destinatario y el emisor se funden amorosamente (o no tan amorosamente) en un abrazo comprensivo.
El mantener los comentarios abiertos y sin moderación, es la mejor prueba de que este que escribe, no es un ermitaño apartado del mundo. Los puntos de vista, cuanto más diversos, más enriquecen; incluso los que están equivocados. Todos suman. Como dije antes, no me esforzaré ni un ápice en conseguirlos, pero no despreciaré aquellos que lleguen, los conteste o no.
Este blog seguramente será alimentado por contenidos cortos y con una frecuencia de publicación más bien moderada.
Deja un comentario