Día: 29 de enero de 2026

  • Mucho que aprender

    Mucho que aprender

    300.000 años nos contemplan. Es poco y mucho a la vez.

    Es un dato que, como todos los que ofrece la ciencia, está en constante revisión y actualización. Y así debe ser, puesto que eso de las “verdades absolutas” lo dejaremos para el ámbito de las creencias, los dogmas, los libros sagrados y otras pamplinas absolutistas.
    Y el dato al que me refiero es al del tiempo que nuestra especie viene ambulando por este planeta. Los más generosos nos ofrecen una edad que alcanza los 315.000 años, más o menos. Los menos generosos encogen esa edad hasta los 200.000, poco mas, poco menos.
    En cualquier caso, es tiempo suficiente desde el cual baso mi reflexión, que arranca de una pregunta: ¿Qué hemos aprendido?
    —Mucho—me respondo. Pero todo ese mucho, habita la superficie de la naturaleza humana. Es su piel. Otra cosa muy distinta es la profundidad de esa naturaleza. Ahí es donde ni siquiera alcanzamos, ya no verdades absolutas, que ya hemos convenido, que no existen, sino siquiera, aproximaciones a verdades mínimamente sostenibles.
    ¿Quiénes somos? ¿Por qué razón somos autoconscientes? ¿Hacia dónde se encamina nuestra especie? ¿Nuestra consciencia es realmente nuestra, o nos ha sido prestada?
    Quizás más de 3000 siglos no sean suficientes para responder este tipo de cuestiones y que aunque algunos piensen que son modernas, llevan anidadas en nuestro interior desde los principios de nuestra prehistoria, protohistoria e historia escrita.
    Hemos aprendido poco, muy poco. Y es verdad que somos seres muy posiblemente no únicos, quizás irrepetibles y mejorables. Descendientes de Caín (por usar una figura simbólica) que sigue matando a su hermano Abel. Maltratando el suelo que pisa y sin reconocer el parentesco con el resto de los seres vivos.
    Mucho que aprender.

  • De la puesta de Sol a la puesta de Tierra

    De la puesta de Sol a la puesta de Tierra

    Créditos de imagen: NASA y Artemis I

    Ocho mil millones de personas están a punto de desaparecer de la vista, en esta instantánea del espacio tomada el 21 de noviembre de 2022. Era el sexto día de la misión Artemis I, su mundo natal se está poniendo detrás del borde brillante de la Luna como lo pudo ver una cámara externa en la nave espacial Orión.

    Orión se dirigía a un sobrevuelo propulsado que lo llevó a 130 kilómetros de la superficie lunar. La velocidad ganada en la maniobra de sobrevuelo se utilizó para alcanzar una órbita retrógrada distante alrededor de la Luna. Esa órbita se considera distante porque está otros 92.000 kilómetros más allá de la Luna, y retrógrada porque la nave espacial orbitaba en la dirección opuesta de la órbita de la Luna alrededor del planeta Tierra.

    Girando alrededor de la Luna, Orión alcanzó una distancia máxima (poco más de 400.000 kilómetros) de la Tierra. Era el 28 de noviembre de 2022, superando un récord establecido por el Apolo 13 para la nave espacial más distante diseñada para la exploración espacial humana.

    La misión Artemis II , que transportará a cuatro astronautas alrededor de la Luna y de regreso, se lanzará previsiblemente el próximo 6 de febrero.