
Sí, ya lo sé, a Marco Aurelio ya le empieza a brillar el nombre, como brilla el pie de San Pedro en una estatua en la basílica que lleva su nombre. Pero a pesar de ser muy citado, su pensamiento es muy profundo e intemporal y por eso supera el paso de los siglos.
En sus Meditaciones, Libro 1, nos habla de los que fueron sus maestros de vida y menciona a muchos de ellos y la enseñanza principal que les ofreció cada uno.
Hay una que me llama mucho la atención. Dice:
De Alejandro el platónico, aprendí que rara vez (y nunca sin motivo justificado) debo decir o escribir a alguien que “estoy demasiado ocupado”; ni usar una excusa similar, alegando “circunstancias acuciantes”, para eludir sistemáticamente las obligaciones inherentes a nuestras relaciones sociales con nuestros semejantes.
Transcurridos 20 siglos, el “no tener tiempo” sigue estando a la orden del día. Y mi padre, solía burlarse de esta excusa y me decía:
—Si no tienes tiempo, cómprate otro reloj.
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