

Es algo que asombra y, al menos a mí, me da que pensar: Entre las primeras herramientas de piedra conocidas y la aparición del elaborado bifaz transcurrieron aproximadamente 1,5 millones de años. Se dice pronto, pero 1,5 millones no es moco de pavo.
Esas primeras herramientas de piedra (Modo 1, Olduvayense) son los restos más antiguos de herramientas de piedra tallada (llamados choppers y lascas simples). Se han datado en 3,3 millones de años en el yacimiento de Lomekwi (Kenia), y de forma más continua desde hace 2,6 millones de años en la llamada industria Olduvayense tradicional. Consistían básicamente en golpear una piedra contra otra para romperla y obtener un filo cortante tosco y rápido. Durante muchísimo tiempo esa «tecnología» evolucionó muy despacio.
La aparición del bifaz (Modo 2, Achelense) o hacha de mano —una herramienta simétrica con forma de lágrima tallada meticulosamente por ambas caras— apareció en el registro arqueológico hace unos 1,76 millones de años (ejemplos encontrados en Kokiselei, Kenia).
Esos 1,5 millones de años de aparente «estancamiento» ocultaron una enorme evolución cognitiva. Mientras que las primeras herramientas se hacían de forma oportunista aprovechando la rotura natural de la roca, fabricar un bifaz requería que el homínido (Homo erectus / Homo ergaster) elaborara un mapa mental previo del diseño simétrico antes de empezar a golpear, planeando cada lascado con precisión y transmitiendo de generación en generación un conocimiento abstracto sumamente complejo.
Pero fíjate bien… Para llegar de la bifaz, hasta el ordenador, ya no fue necesario que transcurrieran millones de años. Solo alrededor de 15.000 años.

Primer ordenador basado en la maquina de A.Turing
Y para llegar a esto:

Móviles, GPS, Inteligencia Artificial… aproximadamente 70 años.
Es imposible no preguntarse en qué consistirá el proximo paso y a que velocidad nos va a llegar.


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