A través de una ausencia prolongada durante las vacaciones de verano, Sumar ha quedado apartado del primer plano del debate político sobre la crisis migratoria de Ceuta, evidenciando una preocupante falta de liderazgo y de respuesta estratégica frente al PSOE. Mientras figuras principales de la formación como Yolanda Díaz, Ernest Urtasun, Pablo Bustinduy o Verónica Barbero mantenían un perfil bajo, Izquierda Unida (IU) ha ocupado decididamente ese espacio político.
Liderada por Antonio Maíllo y Enrique Santiago, IU ha adoptado un discurso marcadamente crítico frente a la postura oficialista del Ejecutivo:
Tensión diplomática: Calificó de «ataque híbrido» la entrada masiva de migrantes, acusó directamente a Marruecos de no ser un socio confiable y exigió reconsiderar las relaciones bilaterales.
Sahara Occidental: Reivindicó el derecho a la autodeterminación de la zona, marcando distancia con el giro diplomático adoptado por Pedro Sánchez.
Presencia en el terreno: Frente al desplazamiento de los líderes de los principales partidos (PSOE, PP y Vox) a Ceuta, cuestionó la brevedad de la visita de Sánchez y subrayó la inacción de la cúpula de Sumar.
Aunque ministras de la coalición como Mónica García (Sanidad) y Sira Rego (Infancia) sí acudieron a la ciudad autónoma en el marco de sus responsabilidades institucionales, sus intervenciones no estuvieron exentas de fricción política, incluyendo tensiones con las autoridades locales a raíz de las declaraciones de García. En conjunto, la crisis ha expuesto la vacancia de liderazgo y la falta de un rumbo coordinado en la alianza parlamentaria.
Lectura original en El Mundo

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